Editorial

Hechos escalofriantes

Los tres tipos de crímenes que más los dominicanos están cometiendo en su propio país son los relacionados con el narcotráfico -a pequeña y gran escala-, los homicidios y los asaltos para robar.

De ese tipo de criminales están llenas las cárceles dominicanas, dando una clara evidencia de que el irrespeto a las leyes y a las autoridades está fomentando una cultura esencialmente violenta.

Con más de 6,000 personas en prisión solo por homicidios y con un sistema carcelario mixto de un viejo modelo donde la reincidencia es muy alta y un nuevo modelo con mayor capacidad de regeneración e inserción social, la sociedad dominicana está obligada a prestar atención a la epidemia delictiva que se desarrolla con toda celeridad.

Solamente en esta semana hemos sido testigos de dos actos extraordinariamente desafiantes: uno ocurrido en el sector El Valiente, de La Caleta; y otro en la provincia La Altagracia, llevándose tres vidas jóvenes.

En El Valiente un grupo de asaltantes copó a cuatro trabajadores que madrugaban para ir a su trabajo, uno se resistió y fue ejecutado a balazos como una forma de escarmentar a sus futuras víctimas para que se dejen atracar, pues de lo contrario se corre serio peligro de muerte.

Lo sucedido en Bávaro, fue un derroche de saña y vocación asesina al emboscar y acribillar de múltiples balazos a dos hombres que se desplazaban en un vehículo por la Autovía del Coral.

Con solo horas de diferencia, estos hechos se registraron el pasado lunes, exactamente una semana después de que delincuentes penetraran a una vivienda en el sector San Isidro y asesinaran a una ejecutiva bancaria, descrita por su familia y sus allegados, como una persona ejemplar, responsable y de trabajo.

Tremendo desafío tienen las autoridades y la sociedad en general. Se detiene de alguna forma esta danza de sangre y desprecio por la vida y por las leyes, o esta sociedad vivirá de tormento en tormento y de miedo en miedo.

Ni lo uno ni lo otro. Tenemos la obligación de asumir la responsabilidad de parar esto o de lo contrario nos desangraremos como fieras de la jungla. ¡Esto último es inaceptable!

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