Opinión

Hombres blancos con capuchas blancas (KKK)

Aquiles Olivo Morel


La historia de Estados Unidos está íntimamente ligada a las luchas por los derechos civiles, desde la misma llegada de los colonos ingleses a ese inmenso territorial, donde la abundancia de proteínas y pieles sedujo a cuantos extranjeros decidieron establecerse en el continente. Los guionistas del cine explotaron estas leyendas, primero en el viejo oeste, donde el Coll 45 se fue imponiendo al arco, la flecha y los afilados cuchillos de los apaches.

El cine recrea las formas en que estos extranjeros se abrieron paso a las inhóspitas condiciones del clima y la hostilidad inmisericorde de unos nativos dispuestos a defender sus tierras. El último de ellos Gerónimo se alzó en la reservación a la cual se le llevo como su ultima morada. Con exactitud meridiana se narra esa casería en ese inmenso continente hasta colgar su cabellera en un museo, donde los miles de turistas pueden visualizar la manera en como se extinguió el espíritu guerrero del nativo norteamericano y luego con los negros, como la serie “Una mujer llamada Moisés”, con un corredor para llevar negros a Canadá un territorio de libertad.

Nadie acierta a explicarse el motivo, pero los hechos son abrumadores. Ochenta millones de personas siguieron por la televisión la semana pasada la historia de una familia negra, basada en la novela de Alex Haley Roots (Raíces), que, a su vez, con 800.000 ejemplares vendidos en tres meses, es el mayor éxito literario de los últimos años en Norteamérica. Así lo comunico un diario estadounidense narrando como la saga de Kunta Kinter, al salir al mercado, pudo penetrar las fibras de quienes habían sido sus antiguos dueños en las plantaciones de algodón y cuya abolición posterior fue el motivo para derramar la sangre de miles de civiles, en una guerra (secesión) cuya repercusión pervive hasta nuestros días.

La lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos, con sus huellas imborrables en la negritud, tienen símbolos muy conocidos a nivel global: El boicot a Rosa Parks en un autobús en Montgomery, quien escribiría unos de los capítulos mas famosos de la historia contra el racismo en los EE.UU.; The Jackie Robinson Story (la estrella del Beisbol), excluido por sus propios fanáticos, a la hora de disfrutar los triunfos de su equipo (Brooklyn Dodgers).

Pero la historia mucho mas reciente del reverendo Martin Luther King (el Doctor Luther King), con sus hermosas palabras expresadas en el Monumento a Lincoln, cuyo discurso aun resuena con toda su intensidad en todos los Estados Unidos: “I have a dream”.

El doctor Luther King: “Tengo un sueño de que un día, mis cuatro hijos, no sean juzgados por el color de su piel, sino, por la fortaleza de su carácter”, un retro único de la magnitud del trato a quienes construyeron a lo largo de su historia la fuerza laboral arrastrando la injusticia y las vejaciones.

La embajada estadounidense expresó el sábado pasado su preocupación por el “trato desigual” basado en su color de piel, que han recibido estadounidenses que viajan a República Dominicana por parte de autoridades de inmigración locales. La respuestas de la Cancillería dominicana a estas afirmaciones, aunque con un déficit, podría considerarse a la altura de las circunstancias.

Como espectador de estos debates me atrevo a considerar la falta cometida por los diplomáticos norteamericanos contra un país soberano, con legitima responsabilidad de abordar los temas migratorios de acuerdo con sus leyes. La única evidencia existente en la jurisprudencia dominicana al respeto, se fundamenta en la sentencia 168 de 2013, donde considera improcedente dar cedula de identidad y electoral a Juliana Deguis, quien, de acuerdo a los documentos sometidos por la misma, tenía sus orígenes en unos padres ilegales en tránsitos. Los juristas amparados en la consistencia de la constitución de 1929, después de explicar el concepto “Transito”, evacua una sentencia donde por primera vez fija los cimientos del perfil de la dominicanidad.

Ni Rosa Parks; ni Jackie Robinson; mucho menos los Luther Kings y tampoco los Marcolm X, todas expresiones de lucha contra la negritud y derechos civiles son ejemplos aplicables a la Republica Dominicana.

Yerros diplomáticos como el comunicado “Alerta: Reforzamiento en curso de migración en la Republica Dominicana”, emitido el 19 noviembre, 2022 y cuyo repudio inmediato de la diplomacia dominicana no se dejo esperar, al considerarlo “manifiestamente infundado, extemporáneo e infeliz”. Obvió expresar que aquí no abundan los hombres blancos con capuchas blancas…

 

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