Editorial

Hora de liquidar las duplicidades

Los gobiernos más recientes de este país se han distinguido por la multiplicación ociosa de organismos que dispersan importantes gestiones de Estado, descentralizan improductivamente y elevan gastos, creando a veces cotos e islas de poderes políticos y unipersonales.

Ya está bueno de que el sector público aparezca con multiplicidad de funciones para unos mismos fines. Aplausos a la buena nueva de que el Despacho de la Primera Dama desaparecerá como ente creado para realzar protagonismos individuales con tareas que corresponden a algún ministerio al que debe adscribirse para la eficiencia y liberar de cargas a los contribuyentes bajo un mega-Estado.

La Oisoe es un brazo constructor creado festivamente y en paralelo a la cartera de Obras Publicas en un país que se basta con una sola entidad en la materia. El IDSS perdió razón institucional de ser, pero sigue convertido en apéndice sobrante y oneroso.

Tras Inespre ser degradado a vendedor de víveres baratos en vez de actuar como auténtico sustentador de precios para beneficio de productores y consumidores, se hizo nacer aparatosamente y con endeudamientos al Merca Santo Domingo que hace más de lo mismo sin alinearse al desarrollo agropecuario. Las duplicidades han estado disponibles para cacicazgos de alianzas partidarias patrimonialistas, sedientas de empleos y jerarquías a veces con perjudiciales autonomías que van al Erario a engordar.

Hacer posible la coexistencia

Enfrentarse al expansivo contagio del virus SARS-CoV-2 obliga a la nación a pagar un alto precio que incluye aprovisionarse a todo dar de los medios asistenciales que se agotan amenazadoramente. Pero esta cruzada debe inmovilizar lo menos posible actividades humanas prioritarias para no arruinar el país, social y económicamente. La separación física con autoprotección respiratoria y rigor de higiene personal es compatible con algunas actividades productivas que, ceñidas a protocolos, disminuyen riesgos espaciando horarios y programando operaciones que no conlleven aglomeraciones facilitadoras de la transmisión de enfermedades. Sin alternativa: cierto grado de desescalada es imprescindible para vencer la pandemia sin hundirse económicamente; sin llevar al naufragio a los entes generadores de bienes para existir como sociedad.

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