Opinión

Imperio en América

José Alejandro González

Ante la ausencia de teorías acerca de lo que comúnmente la gente nombra como imperio, aventuramos una burda definición muy común que dice que un imperio es la existencia de un Estado que extiende su dominio a otros Estados.

Sobre el proceso o surgimiento de los imperios algunos historiadores y estudiosos destacan como causas primordiales  los recursos económicos, humanos, materiales, territoriales y las circunstancias históricas de carácter geopolítica; otros, desde una perspectiva filosófica, fundamentan el aparecer de los imperios en una fuerza de carácter espiritual que inhiere en la psiquis de individuos y sociedad llamada voluntad de poder.

Un Estado Imperial es capaz de generar riquezas, para ello es necesaria la creación de instituciones que favorecen la creación de empresas. El Descubrimiento del Nuevo Mundo fue un proyecto empresarial a cargo de los reyes de España y un grupo de poderosos empresarios, entre ellos banqueros judíos que aportaron capital económico para emprender el prometedor negocio de comercialización de especias.

El resultado fue que en vez de especias de la India encontraron abundancia de oro en el Nuevo Mundo descubierto. Todo el oro del Nuevo Mundo cimentó el desarrollo del gran imperio español. Muchos de los imperios de la antigüedad fueron creados por individualidades humanas cuya voluntad de poder destacaba de todos los demás miembros del Estado.

Fueron reyes que fundaron dinastías que duraron siglos, excepto emperadores como Alejandro Magno cuyas asombrosas conquistas del mundo occidental se extendieron hasta los confines de la India. A su regreso de aquel mundo oriental le sorprendió la muerte dividiéndose su enorme imperio entre cuatro de sus generales.

En Asia el rey Chao Ming  unificó los diversos estados dispersos por la inmensidad territorial de Asia fundando el Gran Imperio Chino que duró mil años hasta sucumbir a principios del siglo XX ante un nuevo ente hegemónico político-militar que surgía con mucha fuerza y determinación de poder, el Imperio japonés del Sol Naciente.

Los imperios asirio, persa, cartaginés, romano, otomano, azteca, inca, inglés, ruso, soviético, norteamericano y muchos otros son todos ellos ejemplo de esa voluntad de poder que busca siempre el dominio del otro individuo, del otro Estado vecino; el dominio del mundo.

En el Nuevo Mundo, a finales del siglo XIX estalló la Guerra Hispano-estadounidense; fue un conflicto bélico entre un Imperio Español que agonizaba y un nuevo imperio que aparecía, los Estados Unidos de América.

España perdió la contienda; tuvo que desapoderarse de Cuba y Puerto Rico en el continente americano y de las islas Filipinas y la isla de Guam en el Pacífico Sur; estas pasaron a ser colonias de los Estados Unidos de América. Mucho tiempo atrás, el 2 de diciembre del año 1823, el entonces presidente de los Estados Unidos de América James Monroe declaró por ante el congreso de su país que los Estados Unidos de América no admitían la intromisión de Europa en ninguna parte del continente americano. Advirtió que cualquier propósito de ocupar o invadir uno solo de los países americanos sería considerado como un acto de guerra.

Esta declaración conocida como la ‘’Doctrina Monroe’’ se convirtió en un principio fundamental geoestratégico de la política exterior estadounidense. En el año de 1845 apareció la frase ‘’Destino Manifiesto’’ acuñada por un periodista norteamericano de nombre John O Sullivan en un artículo que publicó en la revista ‘’Democratic Review’’ de New York. Escribió el periodista: ‘’ El destino manifiesto es una misión divina a cargo de los Estados Unidos de América para propagar su sistema democrático, el federalismo y la libertad de los individuos por todo el continente americano. El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia  para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra, necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino.’’ La Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto constituyen dos lineamientos de política exterior que perduran en la conciencia política del pueblo norteamericano y sus líderes de ayer y de hoy.

Los Estados Unidos de Norteamérica además de poseer recursos naturales en abundancia, recursos humanos más que suficientes, riqueza, tecnología y ciencia; poseen también conciencia de poder, aptitud de dominio y una voluntad de poder dispuesta a imponerse sobre los demás Estados. Es sin lugar a dudas un Estado Imperial siempre dispuesto a emprender acciones tendentes a mantener y aumentar su poder a sabiendas que de no hacerlo, su vecino inmediato o su enemigo distante hará todo lo necesario para ocupar su lugar.

Rusia y China son Estados Imperiales, poseen grandes recursos humanos, riquezas innumerables, territorios enormes dotados de ríos inmensos, bosques y llanuras inagotables, ciencia y tecnología y una voluntad de poder similar que les impulsa a desafiar distancias y el gran poderío norteamericano para ocupar y dominar territorios americanos. Los Estados Unidos de Norteamérica se aprestan a iniciar una intervención militar en Venezuela para evitar la presencia rusa, china y cubana en ese país.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba