Editorial

Importancia de la credibilidad

Las cifras absolutas y porcentuales que viene dando en las últimas semanas la Dirección de Epidemiología sobre la presencia del coronavirus en República Dominicana pintan un cuadro de la realidad que dista mucho de lo que ocurre en otros países del mundo incluyendo Estados Unidos, de mucha interacción y cercanía con nosotros.

Tan excepcional es el panorama, que no falta escepticismo entre observadores. Para escudriñadores bien conocidos de la administración pasada, simplemente las autoridades actuales esconden la realidad. Pero podría estar ocurriendo un subregistro involuntario. Que esté fallando el mecanismo detector de casos.

Que la masa marginada logre estar fuera de la vista cuando enferma o muere y que familias de la clase media y alta consideren que los quebrantos y sus causas pertenecen a su privacidad. Fuera del foco de atención; y que la medicina privada resulte poco comunicativa violando reglas.

Las certezas sobre magnitudes locales de una enfermedad que tiene al mundo de cabeza deben proceder del propio sistema sanitario. Es el que tiene que convencer de que sus métodos cuantitativos tienen poco margen de error.

Pero se lograría mayor conciencia de los hechos si rigiera alguna contabilidad independiente. A nivel mundial el récord de víctimas al que más crédito se concede es al de la universidad Jhon Hopkins de absoluta autonomía. A ver quién reproduce su papel aquí.

Ganar confianza del consumidor

Evadir el pago de la electricidad es un extendido mal multiforme y de mucho impacto, capaz de erosionar el servicio con perjuicios generalizados para el país y el fisco.

En la psiquis de muchos dominicanos pesa un prejuicio de insuficiente fundamento de que con frecuencia se pretende cobrarles demás y viven a la ofensiva. De esa imagen brumosa por hechos aislados es necesario librarse para una relación franca y armoniosa entre distribuidoras y usuarios.

En esa dirección va probablemente el gesto que acaba de exponer Edesur informando que devolvió casi 60 millones de pesos a clientes regulares cobrados en exceso mediante facturaciones de agosto y septiembre últimos según su propia comprobación. A lo mejor son vueltas atrás habituales. Pero mucho conviene saber por sus pregones que existe capacidad de rectificación.

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