Deportes

Ingrid Piña y Bolívar Calderón, construcción de vida como deportistas de judo

SANTO DOMINGO. De pequeños, Ingrid Piña y Bolívar Calderón caminaban las entonces polvorientas calles de San Juan de la Maguana. Eran niños aún, recuerdan ambos y, aunque en familias diferentes, se caracterizaban por ser “buscapleitos”.

 

Es ahí cuando entra la práctica del deporte, en este caso el judo, como el camino que recorrerían ambos infantes para construir una trayectoria de vida, como la que disfrutan en la actualidad.

 

“Yo no tenía nada de disciplina y peleaba todos los días. Era muy inquieta. El judo me disciplinó y me hizo ser mejor estudiante”, comentó Ingrid Piña al ser una de las invitadas en el “Noveno Foro con ex atletas de la sección nacional de Judo” que representó al país en los Juegos Centroamericanos y del Caribe México 1990.

 

Piña comenzó a practicar el judo cuando tenía unos 12 años, en 1985, justo cuando se formaba la primera selección nacional femenina de este deporte con miras a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santiago 86.

 

Bolívar Calderón Solís entiende que formó parte de un gran equipo de judo.

 

 

“El deporte es la base principal para construir una buena disciplina”, insistió Ingrid, quien se retiró en el año 1997 y fue cabo de la entonces Fuerza Aérea de la República Dominicana.

 

En la actualidad, la ex atleta de alto rendimiento, que se graduó de licenciada en Ciencias de la Comunicación en la UASD en 1998, reside en Estados Unidos desde hace 20 años y donde es experta en decoración de bizcochos.

 

Piña fue medallista de plata en los XVII Juegos Centroamericanos y del Caribe Ponce, Puerto Rico 1993, así como ganadora de oro en el Campeonato Centroamericano y del Caribe celebrado en Santiago en 1996, así como en el internacional José Ramón Rodríguez, de Cuba, entre otros.

 

Además del judo, Bolívar Calderón también hizo vida deportiva en el boxeo, atletismo y fútbol.

 

“Era un perdido de la sociedad”, confesó Calderón, quien agradeció al sensei Alejandro Mateo el haberle dado el apoyo. “El judo es una escuela de formación”, asegura.

 

El licenciado en educación básica tuvo sus primeros pasos como judoca en 1976 en el patio de la casa del sensei Mateo en su natal San Juan de la Maguana.

 

Como miembro de la selección superior cosechó cuatro preseas de plata y cinco de bronce, incluido un tercer lugar en los Centroamericanos y del Caribe Ponce 1993.

 

Calderón, quien se definió como un competidor ligero y versátil, también participó en las ediciones de los IV Juegos Nacionales de Moca 85 y VI San Pedro de Macorís 1983.

 

Bolívar Calderón Solís, desde los 16 años, también ha sido árbitro confederado y trabaja, junto al sensei Mateo en la formación de niños y jóvenes que se inician en la práctica del judo en San Juan.

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