Editorial

Insistencia en lo urgente

 

El rebrote de la pandemia del Covid en su versión del Ómicron, constituye una urgencia que ha de obligar a las autoridades a concentrar la atención operacional y mediática en el abordaje del rebrote del coronavirus. Aunque resulte extraño, esa situación es una gran oportunidad que le simplifica el complicado proceso de toma de decisiones a los que gobiernan.

La magnitud del contagio con su correlato en la preocupación de la gente en la pandemia, hace que lo urgente para el gobierno sea el propósito de cómo superar o al menos controlar la pandemia y su velocidad de contagio y resultados fatales. El objetivo para el gobierno es bajar el nivel de angustia y preocupación de la gente frente a la pandemia.

Por suerte para el país que el Ómicron variante del Covid, se dice que es más leve en sus efectos colaterales y menos letal, por eso a pesar del elevadísimo contagio superior al 40%, los niveles de hospitalización se mantienen bajos, con lo cual no hay en las autoridades el temor de un colapso del sistema sanitario, pese al elevado número del personal de salud que está siendo afectado.

Frente a ese panorama la preocupación del gobierno debe poner el énfasis en una mayor atención y eficiencia del personal y de los órganos de salud en el manejo de los procesos de ataque a la pandemia.

En ese orden los procesos de vacunación, administración de pruebas, así como la exigencia de las tarjetas de vacunación, el uso de mascarillas y distanciamiento social, deben pasar por una redefinición para que el personal civil y policial sean más estrictos y exi­gentes en el requerimiento de esas medidas ya adoptadas por el Gabinete de Salud desde el inicio de la pandemia.

Asimismo, esos requerimientos deben ser de estricto cumplimiento en los grandes eventos que reúnen a los conglomerados de personas, en los cuales además se debe hacer cumplir el debido distanciamiento social. Esto se debe fortalecer en eventos como las fiestas, los famosos “teteos” y sobre todo en los estadios de pelota, donde se observa la ausencia del cumplimiento del criterio de la distancia social, por la forma aglomerada en que se utilizan los asientos autorizados.

Hay que insistir en la vacunación asociándola a la demanda de las pruebas, pero hay que renovar el ánimo, que no debe desmayar, en renovar de forma estricta el cumplimiento de las medidas y protocolos que se han aplicado a lo largo ya de casi dos años bregando con el Covid.

¡Fortalezcamos, pues, el sentido de la autoridad!

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