Internacionales

Irak insiste ante EEUU de su neutralidad ante guerra contra irán


Escuchando artículo…

0:00 / 0:00


El Gobierno de Irak volvió a marcar distancia este jueves frente al conflicto que sacude a la región. A través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, dejó claro que el país no forma parte de la confrontación ni tiene intención de involucrarse, mientras intensifica medidas para evitar cualquier escalada que comprometa su estabilidad.

La declaración de este jueves se produce luego de que la Embajada de Estados Unidos advirtiera sobre posibles riesgos de seguridad. En respuesta, las autoridades iraquíes recalcaron su “compromiso firme e inquebrantable” de mantener al país al margen de la crisis, pese a reconocer que las consecuencias ya se sienten en distintos frentes, desde la economía hasta la seguridad interna.

El Ministerio admitió que, en medio de la tensión regional, podrían producirse acciones aisladas por parte de individuos o grupos que no responden a la línea oficial del Estado. En ese sentido, subrayó que cualquier actuación unilateral —especialmente si se ampara en cargos públicos o influencias políticas— carece de legitimidad y no representa la posición del Gobierno.

“Se trata de actos ilegales que no reflejan en absoluto el papel de las instituciones iraquíes”, puntualiza el comunicado, al tiempo que advierte contra la tendencia a responsabilizar a Estados por hechos individuales. Para Bagdad, este tipo de generalizaciones distorsiona la realidad y dificulta los esfuerzos diplomáticos en un escenario ya de por sí frágil.

La Cancillería también puso el foco en un problema de fondo: el progresivo debilitamiento de las normas que regulan los conflictos armados a nivel internacional. Según el documento, esta situación ha contribuido a expandir la crisis más allá de sus actores directos, afectando incluso a países que no participan en las hostilidades, como es el caso de Irak.

En ese contexto, el Ejecutivo reconoce que enfrenta un desafío complejo. Contener los efectos colaterales del conflicto y evitar que se traslade a su territorio se ha convertido en una prioridad estratégica, especialmente en un momento político delicado.

A pesar de operar bajo las limitaciones de un gobierno interino, las autoridades aseguran que están desplegando todos los recursos disponibles para preservar la estabilidad. Esto incluye el refuerzo de la seguridad interna, la protección de misiones diplomáticas y la salvaguarda de intereses extranjeros y ciudadanos.

El mensaje es claro: Irak no quiere ser arrastrado a una guerra ajena, pero sabe que mantenerse al margen exige más que declaraciones. En un entorno volátil, la neutralidad también se defiende sobre el terreno.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba