Opinión

Irán o Persia visto en el tiempo

Aquiles Olivo Morel

Irán conocida indistintamente a lo largo de la historia como Persia o Irán ocupa un territorio inmenso, equivalente a lo que es hoy Francia, Alemania y el Reino Unido juntos, no así su población la cual asciende a unos 78 millones de habitantes.

Políticamente ha evolucionado entre la teocracia y la democracia, afianzándose la primera en los últimos años.

Su idioma el farsi, lo habla la mayoría  gobernante (60%), pues Irán está compuesto por un conjunto de tribus con características y culturas muy disimiles, las cuales se mantienen unida por un estricto régimen de vigilancia,  a través de los servicios de inteligencia de la guardia revolucionaria.

Su diversidad étnica  hace imposible la comunicación entre las diversas tribus unida a  un conjunto de cadenas montañosas que hacen de Irán un país con pocas vías de comunicación interna,  además de su complejidad lingüística, que actúa como otra barrera entre la población facilitando al régimen gobernante manejar los conflictos internos con suma facilidad, también están las grandes planicies de los desiertos totalmente saladas consideradas no hechas para los seres humanos, las cuales obligan a su población a vivir entre las montañas.

Estos desiertos empujaron a los conquistares a través de la historia a desistir de su espíritu de conquista, vivir en ellos supone una batalla que muy pocos seres humanos se atreven a librar.

La geografía protege a Irán de cualquier intento militar, pues está rodeado de montañas por tres de sus lados y por pantano y agua por el cuarto, lo cual hace de este país, una especie de fortaleza natural a la que los conquistadores jamás se atreven a tratar de conquistar o invadir.

El hecho de vivir en las montañas  no permite disponer de una economía interconectada y políticamente facilita al régimen evitar cualquier posible intento militar, sin embargo, está consciente de que debe mantener el control interno para evitar se propicie una posible rebelión incentivando a esos grupos minoritarios.

¿Por qué Existe el temor de que Irán obtenga una bomba nuclear?  Porque podría reunir a todos los chiitas de la región –los grupos radicales del islam-, obligaría al mundo árabe, incluyendo Arabia Saudita a emprender el camino del desarrollo nuclear por el temor que implica un Irán hegemónico al poseer esta supremacía militar.

Israel en cambio, tampoco se conformaría con una actitud contemplativa al mirar como su principal enemigo alcance este poderío, lo cual impulsa a los hebreos a disponer siempre de una carta sobre la mesa para impedir que los persas alcancen este objetivo.

Hay que recordar que 1,600 kilómetros en línea recta separan a Israel de Irán, el primero tendría que cruzar dos países soberanos para llegar hasta las fronteras del segundo, lo cual no sería posible sin las violaciones internacionales antes de llegar a un objetivo en territorio persa.

No menos importante,  resulta el dato de que Irán controla el estrecho de Ormuz una estrecha franja marítima por la cual transita diariamente un 20% del petróleo requerido por las industrias del mundo occidental. Cualquier causa de retraso en el transporte crea un nerviosismo en los mercados de carburantes, alterando los precios del barril de petróleo de inmediato.

A través de la historia los persas se ha expandieron en ocasiones hasta alcanzar a la propia India, lo cual indica su vocación de influenciar y establecer su cultura y religión. En la actualidad con la caída del régimen de Sadam Husein su presencia en Irak cobra nuevos bríos, lo cual considera su par Arabia Saudita en su estrategia, con quien libra una especie de “Guerra Fría” en todo el  Oriente Medio.

Los Estados Unidos también muestran una actitud de recelo debido a que de todos los países de la región –Medio Oriente- en este es el único donde  no poseen ningún tipo de influencia o control político, desde que en 1978 el grupo de revolucionario encabezado por Ayatollah Khamenei logró el control total del país asiático, frenando el proceso de occidentalización iniciado con el apoyo del coloso del norte.

Hay además que recordar que en esa etapa de la vida iraní quienes emprendieron el desarrollo del programa nuclear  fueron los Estados Unidos con un alcance limitado, tan solo pretendía la producción de energía,  más que a la construcción del artefacto nuclear, como lo planean hoy los representantes de Teherán.

A partir de la salida irremediable de los norteamericanos se produjeron  unas series de incidentes, en los que se incluyen secuestros, ataques terrorista, tranques diplomáticos y negociaciones inconclusas, como otros escándalos políticos –Irán Contra, el fatídico suceso de intercambios de rehenes por armas en 1985 y 1986-  que han dominado las relaciones entre ambos países.

Los esfuerzos de paz a partir de la salida de los Estados Unidos se enfocan en liminar sus ideas de continuar con el desarrollo de este programa nuclear, lo hizo Barak Obama y lo continua Donald Trump. Sin importar el precio a pagar, las potencias occidentales no van a admitir la concreción de este proyecto,  por el significado del mismo en la correlación de fuerza de esa convulsa zona del mundo.

En la actualidad los incidentes no se limitan a manejo de la energía nuclear, los iraníes constituyen el mayor financiador de los grupos terroristas de la zona. Lo hacen con el Hezbola; los grupos de Yemen; influenciaron en el reciente resultado de la Guerra de Siria y actúan con mucho implicancia en todos los sucesos del Medio Oriente.

El último de estos hechos lo fue el Avión con los pasajeros de varias nacionalidades siniestrado e inicialmente considerado como un fallo de tipo mecánico pero que Canadá lo considera como un derribo –un acto de terrorismo- y no una falla como lo quieren hacer ver las autoridades iraníes.

Aunque existen sobradas razones para pensar que Estados Unidos e Irán pudieran desembocar un conflicto armado, también están muy presentes las evidencias de que la crisis económica por la cual atraviesan los persas, con un alto nivel inflacionario y susceptible de nuevas sanciones que pudieran empeorar aún más su economía temerían involucrarse en una empresa como la guerra a sabiendas, por otro lado, del gran desencanto de su población a consecuencia de su condiciones de vidas, algo que en otro tiempo de su historia no se pronunciaba con tanta intensidad.

“Las tensiones entre Estados Unidos e Irán, ponen en riesgo la seguridad en todo Medio Oriente”, así lo considera el ex presidente de la república, el Doctor Leonel Fernández, en su última entrega, como colaborador en diario local, en su columna el Observatorio Global. Sin embargo, debo concluir en la improbabilidad de una posible confrontación entre ambos países, lo cual pudiera servir de aliento en un mundo cada vez más presa de la incertidumbre.

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