Opinión

Irán salvado por Twitter

Aquiles Olivo Morel

Irán (Persia) admitió haber derribado un Dron de los Estados Unidos mientras este sobrevolaba su espacio aéreo. Esta nación demostró su capacidad de fuego, en un momento de tensión entre ambas naciones, fruto de los hundimientos de buques petroleros en el Estrecho de Ormuz, semanas atrás, empujando a los norteamericanos a reaccionar con un ataque sobre objetivos precisos, el cual fue suspendido momentos antes por el presidente Donald Trump, quien se refirió al número de víctimas  pronosticadas por los estrategas militares.

Aunque el ataque fue suspendido, se puso en marcha un plan alternativo dirigido por los comandos de ataques cibernéticos, activados para responder sobre los sistemas de seguridad, las empresas y los mecanismos electrónicos de los países.

Meses atrás, el Pentágono informó la puesta en marcha de una nueva fuerza, al margen de la Marine, el Ejército y la Fuerza Área. El informe refería el desarrollo de una Fuerza Espacial, cuyo objetivo se fundamenta en dar impulsos a la defensa de los intereses de los Estados Unidos en el Cyber Espacio.

Todos los acontecimientos, los de la Guerra Comercial, incluyen la presencia de la internet; la seguridad informática; la existencia de ataques informáticos por partes de piratas chinos y rusos; en fin, el escenario de estos atentados no se limita a los territorios físicos, sino a la topografía del mundo del espacio ocupado por la redes de computadoras.

Los países batallan por disponer de una tecnología de comunicación mucho más atractiva para ahorrar tiempo y velocidad; siempre ha sido la meta de la tecnología, disminuir los tiempos de la interconexión; mejorar eficiencia de la velocidad de navegación,  a través del cyber espacio. Esta aspiración parece haber llegado a su final con la innovación del 5G, la cual impulsará la próxima revolución de las telecomunicaciones.

El logro del derribo de este Dron conlleva disponer de un significativo avance en el desarrollo tecnológico, capaz de introducirse en el código de navegación, obligándolo a tomar una nueva trayectoria y convertirlo en un blanco fácil. ¿Dispone Irán de esta capacidad de intercepción?

También, la Administradora de la empresa China Hawái, fue detenida en Canadá mientras realizaba una visita, bajo el alegato de unas series de violaciones, poco creíbles de acuerdo al desenlace de los hechos posteriores.

Hawái,  repentinamente  se había convertido en la segunda multinacional fabricantes de móviles; dispositivos de comunicación; herramientas vinculadas con la internet; una empresa, cuya tendencia la colocaba en privilegiada posición de competir en el mercado de la 5G, un lucrativo y  asombroso negocio valorado en 12 mil billones de dólares; algo así como la equivalencia al PIB de todos los países de la Unión Europea.

Nadie adivinaría que detrás de las escaramuzas relacionadas con los impuestos al acero importado por China desde los Estados Unidos también se ocultaba la pérfida intención de frenar el desarrollo de las recién formadas empresas tecnológicas Alibaba y Hawái, ambas de capital totalmente asiático.

El Gran Oso del Norte tiende ahora  su mirada hacia Irán -Irán, junto a Irak, es el hogar de las civilizaciones más antiguas-, un conjunto de Tribus muy heterogéneas en su composición étnica pero con una creencia común (chiitas) y la presencia de una minoría de Árabes, saltó las noticias internacionales a partir de su Programa nuclear, el cual empezó bajo el mandato del Shah Mohammad Reza Pahlevi de Irán en la década de 1950.

Toda la geopolítica del Oriente Medio se la disputan Arabia Saudí e Irán: Sus esfuerzos entre ambos, además de estar en polos opuestos, dos concepciones opuestas del Islán, se basan en expandir sus influencias en los diversos conflictos ancestrales prevalecientes  en esa zona.

Políticamente Persia evolucionó a lo largo de los últimos 50 años, unas veces cambiando de aliados, en otras moviéndose diplomáticamente con los soviéticos, estos últimos brindan una amplia colaboración en el aspecto militar, llegando a considerarse como un socio comercial de gran importancia para la industria militar de Rusia.

Después de alejarse de Occidente,  Irán siguió adelante con su Programa Nuclear, considerándose como una amenaza para los aliados de los Estados Unidos, especialmente los hebreos, con su capital en la eterna Jerusalén.

Recientemente empezaron a aparecer las informaciones de cómo algunos barcos petroleros cruzando a través del Estrecho de Ormuz habían sido torpedeado, dejando dudas respeto a los responsables porque nadie reivindicó esta causa.

Y además, existen dudas muy concretas de los niveles de avances del Programa Nuclear, incluso, en el pasado reciente se cree este  había sido interrumpido, con la misma estratégica de un comando informático de origen Israelí, siendo infectado, según se cuenta, por un virus cuya impacto lo retraso unos 10 años.

A partir de entonces cada cierto tiempo surgen disputas, seas con los países vecinos; Israel, muy preocupados por su progreso; por Occidente, en cuyos hombros descansa la mayor responsabilidad en el manejo de la energía nuclear y su control a través de acuerdos muy concretos con los países, cuyos fines se fundamente primordialmente en la producción de energía.

No extraña que los Estados Unidos conjuntamente con Israel dispongan de unos intereses comunes para retrasar cualquier avance de Persia en su camino de lograr metalizar el uranio, paso previo para la construcción de una bomba nuclear, lo cual supondría un cambio de equilibro en la geopolítica del Oriente Medio.

¿Por qué sucede esto ahora? Las raíces de la última crisis entre Irán y EE.UU. se remontan a 2018, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se retiró del acuerdo nuclear iraní, uno de los logros distintivos de su predecesor, Barack Obama, y reimpuso duras sanciones al país, por lo visto Trump volvió a reaccionar eximiéndolo ahora de un ataque directo a sus instalaciones, optando por suspenderlo unos minutos antes con su acostumbrado instrumento de gobierno (el Twitter), sin antes disponer de otra alternativa igualmente eficaz, un ataque a sus redes de datos,  lo cual niega Irán categóricamente, sin antes dejar la Guerra Diplomática en un momento cada vez más delicado.

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