Opinión

Irrespeto e indignidad hacia y por la Vida

Rafael Octavio Lantigua

El tiempo de Dios es infalible y no admite dilación. La noche nunca le gana y tumba el pulso al amanecer, pero si sueltas la vida se te va, y para dar continuidad debes vivirla dándole brillo ya que la misma no soporta prorroga, es efímera, y no tiene extensiones ni se replica. Por ende, quizás los enemigos que adversan a uno son los que más ayudan a la superación. Esto así porque los puntapiés y aleves zancadillas.

En este nuevo periodo de nuestra existencia, del pasado estamos aprendiendo lo nuevo y madurando en medio de la confusión y espiral incierta de la inseguridad que nos acosa y eventualidades como son los malabares y maravillas tecnológicas.

Ha sido tan fuerte e inaudita la saturación de cadáveres, y aglomeración de seres humanos, como secuela del mortal Virus, que los que estamos vivos para sepultarlos, estamos asimilando el drama como algo insólito, macabro y execrable.  Es a nivel de un espectáculo, realmente, mortal con la inminencia de la intrusa fatalidad descomunal.

Los que aun resistimos y estamos entre los vivos, viviendo esta cruel realidad, debemos actuar con cautela, consideración y escrúpulos, respeto y dignidad, en especial por las familias y deudos de los fenecidos. En la palestra mundial vemos como los cadáveres se tratan como si fueras cosas, dentro de una feroz guerra sin cuartel, en donde los vivos no dan abasto para sepultar los muertos, convertidos ya en victimas.

Los vericuetos sociológicos son complejos y la conducta humana se colige la diferente forma de reaccionar de las personas que bregan o tienen el pandero en sus manos.

Se esta desafiando la muerte con la desobediencia, con la corrupción, y la nueva vida real va necesitar una renovada disciplina y un encaje, dentro de un mundo nuevo austero y saturado de complejidades, orden escasez y limitaciones, así como contrariedades económicas, y falencia de sentimiento. Todo por la usencia de seres queridos, la melancolía y frustraciones o metas truncadas, con la libertad de movimiento. El accionar será condicionado así como algunas intimidades.

Las eufóricas multitudes, serán por ahora una ilusa quimera. Existe una oleada de confusión debido al ambiente atípico del espectro que se cierne, saturando de inseguridad y temor en desmedro de la salud emocional en donde en medio de los bemoles y el pánico que nos tiene al filo de una encrucijada y limbo abismal.

Aun siendo así hay seres acéfalos, que no ayudan a frenar el flagelo desconocido con caracteres de invisibilidad y hedor a muerte. Estamos frente a una realidad de dimensiones históricas con impactos impredecibles que marcara nuestra vida y dejara huellas indelebles. Por casualidad en orden fortuito y adrede, la eventualidades nos atrapan a una fatalidad involutiva y a una metamorfosis que nos catapulta a una especulación y las interrogantes disimiles,

El autor es poeta y escritor

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar