Editorial

JCE, elecciones y democracia

Los miembros de la Junta Central Electoral (JCE) deben encarar con responsabilidad los desafíos para garantizar elecciones transparentes y confiables, porque es determinante en procura de proteger y cuidar la democracia.

Como parte de ese proceso es imprescindible generar confianza en la población, por tanto, es indispensable  asegurar que los resultados de los comicios se basen en el respeto a la voluntad popular y de ese modo borrar la imagen negativa provocada por los fraudes electorales.

Un gran reto es motivar e inspirar a los ciudadanos a ejercer el sufragio en las elecciones municipales que se efectuarán en febrero de este 2020 y las congresuales y presidenciales en mayo, debido a que es indispensable para edificar una verdadera democracia representativa y participativa.

En esa dirección los dominicanos deben profesar una ciudadanía responsable y acudir a las urnas a depositar un voto sustentado en la conciencia, a fin de elegir a hombres y mujeres que muestren voluntad política y un compromiso patriótico con el objetivo de trabajar en busca de superar el atraso y el subdesarrollo en que está empantanada la República Dominicana.

Sufragar por convicción es un ejercicio con patriotismo, lo que implica que los electores ignoren el clientelismo y rechacen acciones antidemocráticas y dolosas como la compra de voto, la aceptación de empleos y otras ofertas a cambio de  que favorezcan a candidatos comprometidos con la corrupción y prácticas que ponen en juego la soberanía, la libertad e independencia de la nación.

Al margen de la tecnología  e innovación que se aplicarán en las próximas elecciones, es importante resaltar que hay fundamentos como principios éticos, valores morales, amor patrio y ciudadanía responsable que deben conservarse como patrimonio intrínseco de la dignidad humana, puesto que son esenciales para la democracia.

Es compromiso de todos sumar energías, esfuerzos, sacrificios y voluntades en la consecución de construir un sistema democrático sólido y crear estructuras y superestructuras que se conviertan en columnas para propiciar la evolución de la sociedad y al mismo tiempo el pleno desarrollo humano.

Procede implementar procesos electorales pulcros y con credibilidad, a fin de generar confiabilidad en los actores del sistema político-electoral y en quienes eligen a los funcionarios para dirigir los estamentos del Estado.

Una tarea prioritaria es que el conteo de los votos, sea manual o electrónico,  sea claro, preciso y se soporten en atención a la voluntad expresada en las urnas por los electores, ya que es clave para fortalecer el régimen democrático.

Hay que crear un ambiente de confianza, porque es pertinente evitar que posterior a las elecciones se registren dudas, desconfianza, crisis postelectoral, impugnaciones y conflictos que causen incertidumbre y la parálisis de las actividades productivas.

República Dominicana amerita del montaje de elecciones transparentes y democráticas, en vista de que es la fórmula para que los ciudadanos puedan confiar en la Junta Central Electoral.

No hay excusas para que el Pleno de la JCE falle en esta ocasión, porque dispone de recursos económicos suficientes, talentos humanos capaces y la tecnología de punta de esta época.

¡Qué se garanticen, pues, elecciones diáfanas!

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