Opinión

¿Jueces independientes o jueces políticos?

Por: Rafael A. Escotto
«Nunca hubo un momento de mayor necesidad de pensamiento independiente como hoy en día.» Chapman Cohen
«El ejercicio antidemocrático practicado por políticos dominicanos, mediante el cual se reparten las instituciones del Estado como si fuera un botín, ha perjudicado la construcción de la democracia, porque se suplantan los intereses nacionales por ambiciones particulares.»
Así de contundente se expresó, en parte, el prestigioso periódico La Información de Santiago en su editorial del lunes 28 de septiembre de 2020, con cuyo tema “Reparto y democracia” abre una discusión interesante sobre el asunto de la independencia de la elección de los jueces de la Junta Central Electoral de si deben ser personas independientes de la política o políticos activos.
En un trabajo sobre la independencia de los organismos electorales publicado por Julia Almaraz, a cargo de la Red especializada en conocimientos electorales de México, dijo lo siguiente:
«Es importante tener presente que un organismo formalmente independiente no necesariamente actúa de manera independiente en sus decisiones y acciones y que un organismo de carácter gubernamental puede ser independiente en sus acciones, aunque esto puede resultar difícil en algunas ocasiones.
La independencia de actuación –sigue diciendo la Almaraz–, no se puede garantizar por la simple adopción de una independencia formal o estructural, pero en cierta medida las dos formas de independencia están interrelacionadas ya que se considera que es más probable que un organismo formalmente independiente pueda garantizar la independencia de sus decisiones y acciones.»
Inmediatamente Almaraz ofrece dos clasificaciones:
«(a). La independencia estructural se refiere a su relación con la rama ejecutiva de gobierno. Se trata de una independencia formal que sólo se puede encontrar en la Constitución o en la legislación electoral y (b). La independencia de actuación tiene que ver con la capacidad de decisión y acción que se espera de todos los tipos de organismos electorales en el sentido de que no se sometan a ninguna influencia gubernamental, política o de otro tipo en su desempeño.»
Esta última clasificación es la que más nos interesa por ser la que está en discusión en este momento en la República Dominicana y es lo que busca el presidente Luis Rodolfo Abinader Corona adoptar, un organismo electoral de cuyo ejercicio no se tenga duda.
«Despolitizar las empresas e instituciones públicas, en especial los órganos que inciden en el sistema político-electoral en República Dominicana, es una misión apremiante por la salud de la democracia; esa es la respon¬sabilidad y el deber de los actores políticos del país.», continúa expresando con sobradas razones el periódico La Información.
Siguiendo la línea de la tesis analizada aquí, tenemos que los procesos de democratización en muchos países que por largo tiempo vivieron bajo regímenes autoritarios y militares significó la introducción, entre otras cosas, de reformas constitucionales que comprendieron la adopción de nuevos textos constitucionales y el cambio de sistemas, reglas y estructuras electorales.
La amplia desconfianza ciudadana en la capacidad del gobierno para organizar elecciones sin favorecer el partido en el poder, motivó llamados persistentes a favor de la creación de organismos independientes para conducir las elecciones en las nuevas democracias.
La República Dominicana lleva años de retraso en imponer elecciones con jueces independientes. La forma más simple de promover la independencia de decisión y acción de un organismo electoral consiste en crear un marco legal que consagre su independencia, como ocurre en las constituciones y leyes electorales de muchos países.
Puede que esto no sea viable, dependiendo del modelo de organismo electoral, pero limitarse a celebrar la independencia de un organismo sin tomar medidas adicionales para salvaguardarla suele ser con frecuencia y en momentos críticos, algo insuficiente.
El presidente Abinader Corona «se opone al reparto de las posiciones en el órgano electoral, mientras dirigentes y legisladores de esa organización y del PLD favorecen la escogencia de militantes políticos», postura esta última que no debe extrañarle a nadie en el país.
Pienso que habrá en algún momento que reproducir sistemas electorales como el canadiense presidido por un Director General de Elecciones con garantías fundamentales de independencia que solo puede ser removido del cargo por resolución conjunta y fundada de las Cámaras de Diputados y Senadores, en el caso nuestro.
Por las oposiciones que se le están presentando al presiente Abinader dentro de su propio partido, cualquiera diría que hay dos líneas de pensamiento en esa organizacion, una que pretende establecer una Junta Electoral con jueces independientes y otra que prefiere el viejo modelo compuesto por jueces políticos.
El poeta griego Teogenis de Megara, perteneciente al pensamiento aristocrático decía que, solo un número reducido de hombres puede alcanzar la virtud y al mismo tiempo aconsejaba: «no buscar la compañía de hombres inferiores y malos, sino la de gente decente, pues de ellos aprenderá cosas elevadas.
Admite también Teogenis que los hombres malos no nacen enteramente malos, sino que aprenden su mala conducta por su asociación con gente mala Y niega, a la vez, que pueda enseñárseles la virtud: “la gente mala no deviene buena por medio de la educación”.
Por lo visto creo que el presidente Luis Abinader Corona es un hombre de una gran virtud, por lo que dijo Platón en el Mito de los Metales. en la República, por ser entre los políticos dominicanos, el mejor y el que mayor virtud está enseñando. Por tanto, el pueblo dominicano sensato, no el desatinado, debe secundar al jefe de estado en sus propósitos de legarle al país una Junta Central Electoral formada por jueces independientes.
No debo terminar este articulo sin insertar una consideración muy valiosa que aparece en el editorial del matutino La Información, la cual advierte, por lo visto, sorprendido: «Resulta absurdo que los perremeístas enfrenten al jefe del Estado, quien envía señales positivas y coherentes, porque los rebeldes se colocan del lado de quienes en el pasado se situaron por encima de la Constitución, la verdad y la razón.» lo cual es una irracionalidad,
El presidente Abinader cree y afirma que la noción de independencia es un valor ético en que se basan la acción y el pensamiento de cada ser humano. El novelista y, filosofo ruso, calificado como uno de los novelistas psicólogos de la literatura Fiodor Dostoievski, autor de la novela «Demonios o Los diablos», entre otras novelas famosas, nos dejó una máxima que viene bien al concepto de independencia de los jueces de la JCE: «Es mejor equivocarse siguiendo tu propio camino que tener razón siguiendo el camino de otro.»
Rafael A. Escotto y 2 personas más
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