Opinión

La actual coyuntura no es para politiquear

Transcurrida la celebración de las elecciones municipales, presidenciales y congresuales, el acontecer político y social de la República Dominicana pone como punto inmediato de debate varios temas que no permiten a la población el merecido descanso tras venir de un proceso electoral tan extenuante.

Es increíble cómo los actores políticos y sectores de opinión pública, apenas horas de transcurridas las elecciones generales de este año, colocan en el debate nacional temas como los presidenciales del Partido Revolucionario Moderno(PRM) y el pedido de renuncia del presidente del Partido de la Liberación Dominicana(PLD), Danilo Medina.

Señores, este país hay que llevarlo al paso, un pueblo con tantas carencias y una deuda social tan grande acumulada no puede estar sometido de manera permanente a un asedio con temas políticos que en nada ayuda a mitigar tan pesado lastre.

La actual coyuntura, no es para politiquear, ni mucho menos para traer al debate político temas tan extemporáneos y particulares como los arriba señalados, esos son temas que bien pudieran ser tratados por las entidades y actores políticos en sus respectivas parcelas partidarias de manera individual.

No hay necesidad de socializar eso, traerlo por los cabellos y ponerlos como principal tema de debate inmediatamente después concluido el pasado proceso electoral que, gracias a Dios, transcurrió sin mayores traumas.

Lo conveniente en el actual contexto, a nuestro modo de ver, es ir pensando en cómo los tomadores de decisiones, que son esos sectores que han puesto en agenda los referidos temas, comienzan a elaborar de forma inmediata una matriz para darle frente a problemas que no aguantan ni un minuto para que se resuelvan.

Por ejemplo, esos sectores deben concentrar sus energías en ver como logran concertar en corto plazo resolver de una vez y por todas las mafias que representa la Seguridad Social con todos sus componentes que mantienen ahogado a este pueblo.

Otro tema es ver como se desmonta el ya irritante incentivo o subvenciones de que han venido gozando algunos sectores productivos que a todas luces pueden volar con alas propias y esos recursos económicos puedan destinarse a políticas públicas que le den de frente a tanta pobreza existente en este país.

Y finalmente, el debate pudiera bien dirigirse a buscar estrategias, nuevas maneras, acciones creativas e ingeniosas que visualicen medidas económicas que eviten que sobre el país caiga a inicio de un nuevo mandato gubernamental el peso de una reforma fiscal que parece inminente.  En eso es que debe estar la clase política dominicana.

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