Editorial

La corrupción vestida de turista

Hace varias décadas que el turismo se convirtió en uno de los pilares fundamentales de la economía dominicana. En los años ochenta iniciamos un cambio de modelo.

Pasábamos de la “economía del postre” a la “economía de servicios”.
El potencial del turismo dominicano aun es inmenso y tiene efectos tan diversos que tocan positivamente a la construcción, la agropecuaria, la industria.

La industria turística ha mostrado vigor y dinamismo.

Muchos empresarios dominicanos y extranjeros son merecedores de reconocimiento por su aporte al desarrollo del turismo dominicano.

Ese sector no merece ser manchado por la actuación corrupta de funcionarios y depredadores privados.

Amparado en la simpatía que genera la industria turística, funcionarios han hecho grandes fortunas acometiendo prácticas corruptas, así como empresarios han acrecentado indecentemente sus ganancias acogiéndose a esas prácticas.

Ha ocurrido antes y ocurre ahora.

El caso del Parque Nacional del Este tiene un rosario de prácticas que merecen ser investigada a profundidad. Hay suficientes elementos que permiten sospechar de actos de corrupción de antes y de ahora.

La Comisión creada por el Presidente de la República para investigar lo relativo a permisos para construir un proyecto hotelero en la zona tiene la oportunidad de poner todo en blanco y negro.

Ojalá lleguen al fondo y rindan un informe pormenorizado de todas las prácticas y sus responsables.

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