Editorial

La democracia en nueva prueba

Sea la fecha de mañana el hito de reivindicación para el sistema electoral tras los esfuerzos rectificadores dirigidos por quienes renovaron propósitos de organizar una justa fuera de dudas, con suficiente respaldo de liderazgos partidarios, candidatos y electores convocados a asistir masivamente a las urnas en plena adhesión a la democracia puesta en peligro recientemente. Sirva el próximo amanecer como señal en grande de que la nación dejará atrás las frustraciones de febrero que provocaron un renacer cívico de particulares bríos juveniles que exige el real cumplimiento de prerrogativas políticas. Que condena el revés atribuible a graves imperfecciones circunstanciales o como consecuencia, no descartada todavía, de crímenes electorales pendientes de descubrir.

Los dominicanos votarán precedidos por favorables actos mancomunados en acelerado proceso de ajustes y previsiones mayormente consensuados para que todo salga bien. Con el acompañamiento y observaciones competentes de organismos multilaterales y nacionales. El país está más alerta que antes como si le moviera la convicción de que lo único que puede admitirse, en vigencia de derechos esenciales, es que la jornada de votaciones resulte equitativa y transparente. Se trata de un compromiso del que no escapa nadie, lo que debe tener muy en cuenta el presidencialismo poderoso, centralizador, que mucho conviene superar históricamente.

Versatilidad desarrollista

Las zonas francas del país, situadas evidentemente en una coyuntura favorable de movimientos internacionales de capitales, encajan además en la realidad social dominicana que obliga a crear empleos que el mercado laboral pueda suplir con cierta facilidad. Se cuenta localmente con centros de preparación masiva de la mano de obra que se corresponde con parques existentes o en proceso de creación. La reciente llegada de inversiones que sumarán empresas al territorio nacional a un costo superior a los doce mil millones de dólares confirma la efectividad de incentivos que han tenido importantes consecuencias como son: la diversificación enriquecedora de renglones manufactureros a nivel nacional y la asimilación por los trabajadores dominicanos de destrezas mejor pagadas, lo que recuerda los despegues de otras economías avanzadas.

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