Opinión

La fe, el estudio y el éxito liberan a la mujer de hoy

Por: Rafael A. Escotto

En el Día de la No Violencia contra la Mujer. Acuérdate que el amor no es la ostia. Aceptar un primer maltrato es el principio de una larga humillación. Ámate, no podrán maltratarte.

“Si eres exitosa, es porque alguien alguna vez, en algún lugar te dio una idea que te llevó al camino correcto. Recuerda que estás en deuda con la vida hasta que ayudes a una persona menos afortunada, de la misma manera que te ayudaron a ti”. Melinda Gates

Los caminos del éxito muchas veces están llenos de intrincadas redes que se van tejiendo entre sí hasta formar un universo sorprendente en el que habrá la necesidad de templar tus fuerzas espirituales y tu perseverancia para poder llegar a la meta que te ha propuesto vencer.

Agotarte sin siquiera haber dado el paso iniciar no te ayudará a ti mujer a liberarte de los obstáculos que te crea el hombre, por el contrario, te hundirá para siempre en el pozo de los infortunios y vivirá eternamente preguntándote a ti misma: ¿Por qué no lo hice? Por cobardía, dentro de veinte años estará más decepcionada por las cosas que no hiciste que por la que hiciste. Así que suelta amarras, como recomienda Mark Twain, «navegas lejos de puertos seguros, coge los vientos alisios. Explora. Sueña. Descubre.» No te quedes varada, como dice la canción de Maná y Juan Luis Guerra, en el muelle de San Blas, sola en el olvido.

Kamala Harris, Raquel Peña, Miriam Germán, Carolina Mejía, Milagros German, Melinda Gates, Sheryl Sandberg o cualquiera de esas grandes mujeres de éxitos que veis en una revista social, solo eran nombres discretos flotando en un mundo de sueños dominado por el sexo opuesto. Recuerda que todo gran sueño comienza con una gran soñadora.

Una vez, escribiendo una mis novelas en Nueva York, le dije a una de mis dos hijas un consejo de Goethe, autor de novelas tan famosas como Aprendizaje de Wilhelm Meister y Afinidades electivas, entre otras: «No sueñes pequeños sueños, porque no tienen el poder de mover el corazón de los hombres.»

Sin embargo, estas mujeres no se dejaron intimidar por la estridencia de las dificultades ni por el poderío absolutista de quienes de manera relativa controlan las decisiones de poder y de espacios de ocupación de la mujer en el sistema de competencia profesional o técnico.

Kamala Harris, con una mezcla racial de india y jamaicana, ni la dominicana de origen Julissa Reynoso, estarán a partir de enero en la Casa Blanca de los Estados Unidos por ser mujeres capacitadas y por haber roto barreras en una sociedad de alta competitividad como los Estados Unidos.

Su preparación intelectual, su audacia política y sus claros propósitos de conseguir el éxito, sin colocarse el san Benito de excusa o traba, que siendo mujeres de piel cobriza quieren hacerles daños a sus desarrollos, pero estas ni recurrieron a esta cábala ni se rindieran, pero mucho menos cayeran en aquel pozo de los infortunios mencionados en la Biblia, donde fue a parar aquella mujer falta de coraje y de fe en sí misma y en sus posibilidades.

Kamala Harris, Miriam German, Julissa Reynoso y Raquel Peña hicieron suyas aquella frase emblemática acuñada por el expresidente Barack Obama, por sugerencia de su esposa Michell: ¡Si, se puede…! ¡Si se puede! Con esa frase movilizaron sus debilidades y se inspiraron hasta que cada una logró su propósito de éxito avanzando como si fueran la mujer maravilla enfrentándose a la villana Cheetah con valentía y determinación.

Según he sabido, Miriam German estudió derecho en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de Santiago. Mientras estudiaba vivió en una habitación alquilada en esta ciudad y esa limitación de falta de comodidad no fue rémora para dejar su carrera y conquistar espacios de importancia social en un colectivo preponderantemente machista, que impide los derechos de la mujer a gozar de las mismas oportunidades que tenemos los hombres con similar preparación.

Por las calles de Dios del Apocalipsis, las mujeres como kamala Harris, Julissa Reynoso, Miriam German, Ingrid González Vda. Rodríguez, Ruth Esther de León Liz y otras, vieron un ciclo nuevo y una tierra, porque por el primer cielo y la primera tierra pasaron y el mar que se imponía en su camino para poder hacer el tránsito ya no existía más como valladar.
Esta publicación que acaba de hacer el periódico Listín Diario en su Revista social les brinda a otras mujeres dominicanas y de otras nacionalidades un aliento para que puedan superar el temor o la intimidación que sienten algunas de romper fuente, de manera tal que las mujeres puedan seguir su proceso de desarrollo socioeconómico sin obstáculo y comenzar una vida sin temores de sentirse marginadas por su condición de ser femenina.

Habría que entender, que las sociedades están formadas por hombres y mujeres, no por hombres solamente y ambos deben compartir un derecho y un destino común sin que ningunos suplante al otro por capricho o por abuso de género.

Termino este articulo con una frase de la Antropóloga inglesa y mensajera de la paz de la ONU Jane Goodal: «No dejes pasar ni un solo día sin que tenga impacto en el mundo que te rodea. Lo que haces marca la diferencia, y tienes que decidir qué tipo de diferencia es la que quieres hacer.»

 

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