Opinión

La Felicidad esta… En las Cosas simples y sencillas

Fausto García

“El hombre que oculta su pasado se niega a sí mismo”. (Fausto García)

Al padre Gregorio Mateu

El miércoles de ceniza (17/2/2021) me levanté con una agendita medio cargada, no obstante,
hice lo que por más de 20 años vengo haciendo: colocarme de rodillas delante de mi cama, antes
de cualquier otra cosa, incluido ir al baño, aunque tenga necesidad o apuro de hacerlo. Y todo,
por la experiencia de fe o espiritual que viví en el Centro Católico Carismático de Las Charcas, en
Santiago, y que dio origen a una reflexión titulada “SI DIOIS ES TAN GRANDE…”. Lo que
gusten, me escriben y se la hago llegar, ya la he reproducido otras veces, pero para mi no cansa,
contiene una oración que Dios me reveló ese día y que me sé y hago de memoria como decimos,
pero con el corazón.

Luego, habiendo depositado todo en manos de DIOS, empecé a ejecutar mi apretada agenda,
incluido de primero, ir a la misa (6:300 a.m.) para celebrar el inicio de la cuaresma. De ahí en
adelante, todo fue fluyendo como agua que se desliza suave y quietamente por el manso rio, sin
que ello implique que la misma no arrastre los sedimentos que hay que ir removiendo y dejando
sus estelas como dice el poeta catalán. Esto implicó llegar al final de la tarde con una de las
tareas más importante sin hacer, tal vez, la más importante para mí, luego de la eucaristía, pero
así pasa a veces, lo primero suele quedar muchas veces de “chon”.

Ese segundo punto tan importante de mi agenda era que tenía en mente y quería dejar habilitada
final y definitivamente la pequeña oficina donde operaría como espacio físico, la fundación
creada en honor y a la memoria de mi hija Alina. Habiéndola pintado en una tarde de la
semana pasada, de color rosado, que era su favorito y habiendo en la misma semana instalado un
pequeño librero que reubiqué desde mi casa, estaba todo como casi listo, en tanto cuanto, los
ingredientes (como si fuera una comida) o los elementos o detalles para echarla a andar, ya los
tenía.

Quería hacerlo para dejar esa huella y tener ese día de comienzo de la cuaresma, como la fecha
de la inauguración de esta. Una inauguración que hice solo, por las mismas circunstancias, pero
que a la vez la hice con una multitud, pues tenía la idea de dar a conocer el hecho y así lo hice a
través de los medios a mi alcance. La Fundación Alina García, tiene por tanto su oficina y
domicilio, tal y como expresé en el artículo preparado al vapor para dar a conocer tal evento, y al
cual me ayudó sin dudas, la llama ardiente del siempre inquieto y profundo, mi amigo, el padre
Gregorio Mateu con su reflexión “Una vida plena” y que utilicé no como relleno, sino como
complemento y significado justamente de tal evento y de la vida misma.

Hablo de los lugares simples o sencillos donde esta, se encuentra y que podemos descubrirlo
fácil, la felicidad, porque sinceramente, haber vivido el día de ayer en la forma antes dicha, haber
podido hacer todo lo que hice, y finalmente haber podido habilitar la oficina de referencia, fue
para mí una gran satisfacción, muy inmensa, tanto, que hoy al llegar a la oficina y ver lo
ejecutado, se rebozó la copa de mi felicidad, tanto que quienes se sumerjan en lo profundo del
cauce de las aguas de estas líneas, saldrán inequívocamente sino mojados o empapados, al
menos salpicados. Y la felicidad fue mayor, y por ello le dije y doy abundante gracias a Dios,
pues teniendo todos los elementos o ingredientes, pero dispersos, Dios me fue dando las ideas de
su colocación de una forma tan espontánea y natural, como si una mano o voz oculta (sin dudas
la de Alina, que tenía justamente el arte en sus manos) me hablara o guiara, y todo fue colocado en un abrir y cerrar de ojo, en un santiamén, como decimos. De mi parte Gloria, Honra, Poder y
Honor a ese mi Dios que desde el 1989 puso una Biblia en mis manos y desde entonces balbuceo
en su palabra como lo hace un recién nacido sediento y hambriento, en los pechos de su madre.

Para terminar, y aquí la mayor prueba de que LA FELICIDAD ESTA… EN LAS COSAS
SIMPLES Y SENCILLAS, les cuento que esta reflexión, hoy y a esta hora, todavía no había
sido concebida en mi mente, y que fue una cosa bien sencilla la que concibió y parió tan
maravillosa idea. Se van a sorprender, y espero entiendan y acepten el mensaje y empiecen a
ponerlo en práctica, cuando lean el origen de estas prodigiosas ideas.

Pues bien, para no cansarles, resulta que como dije en un articulo de principio de año, estoy
estudiando inglés (al menos para poder decir tengo hambre: (I’m hungry); o pare: (Stop). Y esto
a través de los amigos de USA LEARNS, ( https://www.usalearns.org/student-registration ) -para
mí lo mejor del mercado gratuito-. Pues resulta que la primera hora de la mañana (5-6 a.m.) de
todos los días que puedo, es la que elijo para estudiarlo, y hoy justamente, dos palabras del
vocabulario que trajo la lección son: rush (prisa) y catsh (captura). Al practicarlas me quedé
con ellas dos justamente gravadas en mi memoria. Eran nuevas para mi diccionario. Lo más
lejos que tenía era encontrarme con esas palabras, y vaya usted a ver, fueron justamente esas dos
las que se cruzaron en mi camino rumbo al trabajo, la primera rush, la vi en un jeep marca
Toyota, y me dije, pero eso es prisa; y la segunda, catsh, me salió en el titulo de esta pieza de
jazz “Catsh the sun” (atrapa el sol), al poner mi canal favorito de jazz
(https://www.accuradio.com/smooth-jazz/).

Al meditar ligeramente en tan simple, pero a la vez significativo acontecimiento, pensé en
enviarle la experiencia vivida a mis 3 hijos, quienes por gracia divina estudiaron en un colegio
bilingüe, y, por ende, hablan perfectamente inglés, aunque contradictoriamente su progenitor
coge lucha con el mismo en las madrugadas de cada día y a la tercera edad, entendida esta en 4/4
de siglo, pues sin dudas que yo voy para el 4/4 ¡y cuidado! Alina lo aprendió al filo de los golpes
de la vida, fregando las botellas de la vida, como suelo decir.

Al empezar el minimensaje que le enviaría por WhatsApp a los muchachos me di cuenta que
serían muchas palabras, por lo que decidí escribir algo para enviárselo por correo, y habiendo
apenas iniciado, me daba cuenta, sentía y experimentaba esa gran satisfacción, esa alegría que
provocaba todo esto en mí, la cual desbordaba los limites o fronteras de mi corazón, tanto, que
debía compartirla con los demás, lo que al efecto hago, para así dejar calmada esas neuronas de
un cerebro que junto a su indisoluble corazón, laten, palpitan, saltan y brincan de una alegría
incontenible.

Y la alegría aquí me vino inmensamente porque haber aprendido esas dos palabras nuevas en
ingles me permitió entender sus significados en los dos sitios donde las vi y en mi y para mi la
experiencia de aprender, no importa que, es algo tan maravilloso, que me produce alta
complacencia.

Finalmente, dejo constancia de que dedico esta reflexión a quien para mi es uno, -pues de seguro
hay otros, pero solo lo conozco a él-, de los padres de la FELICIDAD, y no porque haya fundado y
siga dándole vida a su fundación FELICIDAD PARA TODOS, sino porque a lo largo, en su
ministerio de sacerdote y psicólogo, ha consagrado la mayor parte de su vida, a hablar, escribir e
instruir sobre la felicidad, elemento o sentimiento tan esencial en la vida del ser humano, pues es
la que le pone el “picante” a la vida. Hablo de mi amigo allende los mares, Gregorio Mateu. De
paso, en la minibiblioteca de la fundación Alina García, hay al menos 5 de sus libros a la
disposición de quienes gusten nadar en ese océano de la felicidad. (18/2/2021).
faustogarcia2003@yahoo.com

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