Editorial

La insuficiencia que pesa todavía

La entrada más funcional de pacientes al sistema asistencial, que es la de la atención primaria, resulta notoria por su limitado alcance actual.

Frustratoriamente disminuida en el rol que le correspondería en esta etapa de dramáticos aumentos de contagios y mortalidad a causa del virus SARS-CoV-2. Lo que se entiende en círculos especializados es que no es hora de quedarse en lamentos por la usual falta de prioridad al cometido de expandir las funciones médicas del primer nivel.

Se trata de un déficit de protección a la salud cuyo costo social es ascendente, que priva de auxilios vitales a las capas sociales de ingresos medios y bajos de la colectividad aumentando el gasto familiar para enfrentar enfermedades.

Sin una apropiada red de centros que acoja personas en primera fase de quebrantos, se propicia en forma generalizada acudir a sedes sanitarias muy concurridas que deben estar reservadas para casos que exijan tratamientos avanzados incluyendo dolencias que no tienen que ver con pandemia cuyos índices se elevan preocupantemente.

Se obliga, sin diferenciar sus afecciones, a numerosos pacientes a concentrarse en establecimientos contra la conveniencia de abstenerse de acudir a los hospitales para evitar contagios virales a menos que exista urgencia por la magnitud de los problemas de salud. Debe funcionar un mecanismo que imprima fluidez a las labores sanitarias.

Crecimiento que sale caro

Santo Domingo es una ciudad cada vez más encementada con edificaciones empresariales y habitacionales gigantescas que emergen sin el contrapeso de espacios verdes que oxigenen el aire que respiran sus habitantes y que mitiguen la radiación solar que la hace más calurosa y contaminada.

Por el contrario: parques importantes, como el Mirador Sur, el del Este y el Olímpico, han estado perdiendo la vegetación que contenían al ser creados para dar paso a estructuras techadas de diversos fines.

En otros sitios falta equilibrio entre las masas de hormigón y la presencia de plantas que absorban el dióxido de carbono.

Cuadrantes céntricos pierden, por ese camino, capacidad para resistir impactos del cambio climático en marcha a nivel global. Ha faltado voluntad política para corregir desproporciones del crecimiento.

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