Opinión

La ira: una emoción primaria que mata una y otra vez

Pedro Mendoza

(Si la ira fuera trigo, maíz, leche o carne, el mundo tuviera pocos hambrientos. Autor anónimo).

D e las ocho emociones primarias que experimentamos los humanos (miedo, alegría, ira, tristeza, anticipación, desagrado, sorpresa y la confianza), la ira, es la peor de todas por lo que se la considera la principal emoción negativa ya que, frecuentemente, desencadena todos los demonios del descontrol humano hasta el punto que individuos que jamás matarían una mosca, cegados y dominados por la ira, el enojo, llegan al extremo de asesinar a un amigo, un desconocido y a veces a un ser amado.

En la semana que acaba de transcurrir, todos hemos visto y leído en los medio de comunicación, dos casos salvajes de ira bruta que tuvieron como consecuencia el asesinato de un joven en la capital cometido por un chofer de autobús, y otro caso de un batazo que un chofer de concho pegó a un indefenso ciudadano allá en la ciudad de Santiago. Pero lo que debe preocuparnos como sociedad es que en ambos casos la respuesta de ira expresada con violencia homicida en el primer caso y con intento de homicidio en el segundo, no hubo una relación de proporción que nivelara la causa y la consecuencia final de los sucesos. Es decir, la acción que provocó la reacción de ira brutal de dos choferes iracundos fue demasiado  tenue o simple por parte de las víctimas. No hubo agresión física previa atribuible a las victimas contra sus agresores.

En psicología de la ira se dice que el individuo irascible es aquel que al carecer de los mecanismos para la solución inteligente de problemas, conflictos y dificultades interrelacionales, se vuelve incapaz de distinguir, en medio de un conflicto, la frase, el hecho, la atribución o el dicho irrelevante de su oponente, de aquellos elementos verbales y accionales que sí  podrían constituir una respuesta defensiva aunque dentro de los límites de la razón y la cordura. Esto significa que si en medio de un altercado o discusión con un transeúnte, un conductor o un vecino, ese individuo le dice, como es lo común en la RD: “Aprenda a manejar, viejo e mierda”, ese insulto no debería jamás provocarle tanta ira que usted sea capaz de  responderle sacando un revólver  y amenazándole de muerte o disparándole un tiro de inmediato, porque su respuesta al insulto del otro es de una magnitud desproporcionada. Y nadie debe responder con un asesinato o con un batazo a una agresión verbal.

En nuestro país hay demasiada gente que no tiene habilidades cognitivas ni la conciencia emocional suficientemente  afinada y sosegada para modular los niveles de ira cuando participa en un conflicto por más simple que este sea.

La ira y sus consecuencias son terribles porque afecta y daña tanto al que la exterioriza como a la víctima sobre la cual se descarga.

La ira genera un estado de  estrés espantoso porque implica un enorme esfuerzo mental y cada vez que esto ocurre nuestro sistema nervioso simpático libera al torrente sanguíneo una gran cantidad de adrenalina y norepinefrina   que suben la presión arterial y aceleran los latidos cardiacos. Por eso muchos, en un momento de ira exagerada,  mueren súbitamente de un infarto cardiaco o de un derrame cerebral, pero otros sufren edema agudo  pulmonar o un paro cardiaco por arritmia. Además, la ira es causa de gastritis, de torcedura  y de amarillez  de los dientes, desencadena crisis de asma, de angina de pecho y disfunción eréctil transitoria.

Dado que la proclividad a la ira se puede contrarrestar con iniciativa propia, el apoyo social recibido de sus familiares, de amigos, de los feligreses de su iglesia y de la comunidad, está indicado que aquellas personas con problemas de ira y de control de la ira, reciban la consejería o la terapia correspondiente porque de lo contrario aquí los homicidios y graves agresiones por simples conflictos seguirán su “agitado curso”.

¿Cómo reducir o evitar la ira, la hostilidad descontrolada o el encojonamiento excesivo cuando alguien casi le roza o roza un poquitito su vehículo por la causa que fuere?

1)    Piense que un vehículo es un simple instrumento de metal con ruedas que todo el que quiere y puede compra y que a los ladrones les encanta. No es un hijo que usted engendró ni su mujer parió y crió.

2)    Lleve siempre los cristales arriba para que no escuche los insultos de los que andan desesperados porque usted los deje rebasar.

3)    Si ocurrió un verdadero choque y su carro o yipeta nueva resultó gravemente abollada pero usted no recibió ninguna lesión, pues no se vuelva loco como si su vehículo abollado representara para usted alguien tan importante como su mujer, su mamá o su hija. Con calma converse con el otro y coméntele que usted y él son los importantes porque son personas humanas pero las yipetas y carros son solo eso, yipetas y carros hechos de metal y con cuatro ruedas. No sea bruto, no se exponga a una tragedia o a pasar décadas en prisión por homicidio.

El autor es Terapeuta Familiar
Centro Médico Cibao-Utesa

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