Editorial

La Justicia debe actuar

Así como a dirigentes del pasado Gobierno les preocupan los signos precursores de eventuales procesos por alegada corrupción, inquieta a la sociedad la posibilidad de que algún sector inhiba de actuar con sus presiones al Ministerio Público llamado a hurgar con rectitud actos del cuatrienio anterior.

El reclamo de arrojar luz sobre la forma en que ha sido administrado el Estado en los últimos tiempos tiene su mayor origen en sectores de opinión pública no organizados políticamente.

Con el voto mayoritario depositado en los últimos comicios ejerció con libertad sus derechos una nación en la que, con banderías o no, se habían anidado suspicacias sobre el estilo poco transparente de gastar e invertir el dinero del Erario bajo un predominio partidario sobre los poderes que anulaba controles y supervisión constitucionales. Los contrapesos perdieron funcionalidad.

La formalización de acusaciones respetando los debidos procesos solo sería posible si se actúa a partir de indicios que permitan profundizar en los orígenes de notables patrimonios particulares y contratos cuestionables, tras no haberse localizado registros contables y comprobarse una masiva ausencia de declaraciones juradas de bienes. Debe despejarse cada duda para que no paguen justos por pecadores.

La actual jefatura de Estado prometió permitir que la justicia haga lo que antes no podía: actuar con independencia.

Disparos con efecto colateral

El clima de seguridad y de incentivos que la República Dominicana se empeña en mantener para la industria cinematográfica mundial acaba de recibir un injustificable golpe. Unos gatillos alegres de la DNCD dispararon a mansalva hacia el automóvil en que viajaban técnicos autorizados a transitar de noche para participar en un millonario proyecto de filmación utilizando escenarios locales.

Causaron heridas que milagrosamente no segaron vidas. Espantados, los cineastas se van del país y se teme que otro equipo del séptimo arte que se disponía a actuar haya caído en pavor.

Incontinencia de «vigilantes de la ley» en conflicto con cuantiosas inversiones privadas locales para acoger filmaciones y con ley favorable a esa actividad. Afectando irracionalmente iniciativas encaminadas a brindar hospitalidad a planes de negocios venidos del exterior.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba