Editorial

La lección de Bolivia

El presidente Evo Morales, ante la evidencia del fraude electoral cometido que le otorgaba el triunfo en los recientes comicios, ha tenido que llamar a nuevas elecciones y renunciar.

El informe de los observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) demostró que los comicios estuvieron viciados, particularmente porque el órgano electoral no tuvo control de la transmisión de los datos ni de la preservación de muchas de las actas, ni tomó medidas para preservar el sistema, entre otros hallazgos.

Pero el caso boliviano es un ejemplo claro de que ni los organismos internacionales de observación ni la población local van a permitir un fraude rampante en los comicios que altere la voluntad popular.

En nuestro país vamos a celebrar al menos dos elecciones en el año 2020 y dadas las características de ellas el fantasma del fraude es un elemento de gran peligro. Por tanto, es de la mayor importancia que las autoridades electorales y sobre todo los partidos, sean conscientes de esta realidad.

En el 2020, los que hacen fraude no se van a salir con la suya. Ojo pelao.

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