Editorial

“La muerte acecha en la carretera”

Esa expresión formaba parte del texto de una campaña preventiva que por la ahora desaparecida emisora Radio Guarachita se realizaba a finales de los años 60 y principio de los 70. Era un mensaje dirigido a evitar el exceso de velocidad, para entonces una de las principales causas de accidentes de tránsito.

La campaña cesó, el locutor que la personificaba, Radhamés Aracena, falleció posteriormente y la emisora difusora también salió del aire. Pero las causas que dieron origen a la iniciativa de prevención, la peligrosidad y siniestralidad de los accidentes en calles, carreteras y autopistas, siguen y son cada día más trágicas.

En menos de una semana fallecieron nueve personas en dos accidentes de tránsito, uno en la Autopista Duarte, en las inmediaciones de La Vega, con un saldo de cinco muertes, y el otro en una comunidad suburbana de Baní, donde fallecieron cuatro ocupantes de un automóvil que aparentemente transitada velozmente. Los dos accidentes ocurrieron en horas de la noche. El accidente en La Vega ocurrió a las 8:00 de la noche y el de la comunidad Sombrero, en Baní, sucedió a la 1:00 de la madrugada.

Las vías del país, principalmente las carreteras y autopistas, son cada vez más peligrosas, con una gran carga de siniestralidad aportada por violaciones a la ley de tránsito, como son el manejo temerario, el exceso de velocidad, el desconocimiento de las vías y hasta la falta de señalización.

Por la elevada siniestralidad del tránsito, el país ocupa lugares cimeros en muertes por accidentes vehiculares.

Cuando se trata de accidentes urbanos, las motos son un factor de siniestralidad importante, casi siempre con una participación protagónica de ese tipo de vehículo, frágil por su naturaleza y diseño.

La realidad indica que, con un parque vehicular en constante aumento, la educación vial debe ser un tema básico, para poder amortiguar los efectos y ocurrencia de los cada vez más trágicos accidentes vehiculares, que son una especie de pandemia.

La parte normativa también debe jugar su papel. No debe permitirse la circulación de vehículos que no reúnan las condiciones mínimas de seguridad. Tampoco que personas con desconocimiento de las más elementales normas del tránsito, estén conduciendo vehículos aun sean de dos ruedas. Hay que hacer algo y ya.

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