Opinión

La obra literaria, social y politica de Negro Veras

Por: Rafael A. Escotto
«El hombre es libre en el momento en que desea serlo.» (Voltaire)
Intento encaminar mis pasos por los senderos de la libertad expresada en el libro «Ejerciendo la libertad de tránsito y la libertad de expresión» sobre cuyas páginas pretendo ascender por su contenido social, político y antropológico expuesto por el distinguido amigo y abogado santiagués, doctor Ramón Antonio –Negro- Veras.
Conociendo las luchas libradas por el autor en los terrenos políticos y sociales, no es fortuito verlo escribir sobre la idea de libertad, tanto de la libertad de expresión y de la libertad de tránsito. Quizás el prestigioso jurista dominicano haya intentado con este libro hacer un correcta aproximación a la idea conceptual de libertad de Thomas Jefferson: «Entonces, nada es inmutable sino lo inherente y derechos inalienables del hombre.»
¿Por qué el autor escribe sobre estas libertades tan valiosas? Tenemos que comprender que al pasado no se renuncia en razón a que este nos permite perdurar. El artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos es taxativo en cuanto a la libertad de expresión, veamos lo que dice este enunciado:
«Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión, este derecho incluye la libertad de mantener opiniones sin interferencia y de buscar, recibir y difundir información e ideas a través de cualquier medio de comunicación e independientemente de las fronteras; ya sea oralmente, por escrito o impreso, en forma de arte, o por cualquier otro medio de su elección».
El filósofo griego Demócrito de Abdera advierte que la vida es un tránsito; el mundo es una sala de espectáculos; el hombre entra en ella, mira y sale. El concepto de tránsito en el hombre es temporal por eso entra a la sala de espectáculos, mira y sale. San Agustín se lamentaba luego de extensas meditaciones: «Si no me preguntáis qué es el tiempo, me parece que lo sé; pero si me lo preguntáis, yo no sabré decirlo».
Entre el pasado y el presente no existe ningún abismo. Nada de lo que se ha vivido antes se pierde, el hombre es su propia historia. De esa relación del hombre con su propia historia habrá de imaginarnos entonces que proviene este libro que ha puesto a circular Negro Veras y sobre el cual pretendo hacer un vuelo somero puesto a que no lo he leído todavía.
La libertad es la expresión de un ideal que tiene una carga de anhelos natural en los seres humanos que viven e intervienen en una sociedad. Dijo el papa Juan Pablo II que la libertad no consiste en hacer lo que nos gusta, sino en tener el derecho a hacer lo que debemos.
El amor por la literatura indica Mario Vargas Llosa, es una pasión, como todos los buenos vicios, se acrecienta con los años, y con el tiempo se descubre que lo importante no son los libros que se escriben, sino el hecho de escribirlos, el tránsito hacia el libro.
Para hacer ese tránsito intelectual del cual hablo Vargas Llosa el escritor debió haber luchado por la libertad y, al mismo tiempo, proclamarla para que vuele, como expresó Miguel de Unamuno.
Esta creación de Negro Veras me imagino que no le fue fácil escribirla por la carga emocional que significó para él aquellos recuerdos de combatir una dictadura como la de Trujillo.
Sin embargo, pienso que para el autor escribir «Ejerciendo la libertad de tránsito y la libertad de expresión» su alma habrá tenido que luchar con el tiempo por lo que expresaba Plotino, debido a la naturaleza del alma, pero a un alma que es propiamente una continua trascendencia hacia lo eterno.
De lo anterior surge la idea de que el escritor y filósofo cristiano San Agustín, obispo de Hipona en el norte de África, rechazara la verosimilitud de acortar el tiempo a la medida de su desplazamiento basado en que en el alma y no en los cuerpos está la verdadera magnitud temporal.
Dice Agustín Basave Fernández del Valle en su “Filosofía del hombre” que la Primera Guerra Mundial (1914-1918) provocó una inmensa onda de temporalidad pura, es decir, de tendencia a sumergirse en el tiempo por el tiempo. Igual ocurrió con la Segunda Guerra Mundial y lo mismo ha ocurrido con algunas revoluciones anteriores.
El hombre que vive para el tiempo – continua explicando Fernández del Valle -, tiene una característica invariable: repudia y combate el pasado por sistema, y acepta el presente diciéndose moderno y empeñándose en serlo. No sólo tiene el gusto por el tiempo actual, sino que pretende imponer un nuevo estilo colectivo de vivir y de ser.»
Este libro de Ramón Antonio –Negro –Veras trata de eso, de influir positivamente en cambiar la orientación social al desenfreno amoral de la expresión equivocada de libertad y de libertad de tránsito que ha adoptado la sociedad dominicana de hoy a la que parece haber llegado por insinuaciones manifiesta de transmutación peligrosa de paradigma.
Conociendo el espíritu de lucha y la calidad intelectual del autor del libro Ejerciendo la libertad de tránsito y la libertad de expresión, preveo que su contenido tiene mucho de pedagogía social, por lo que prometo cuando llegue a mis manos escribir más ampliamente sobre su contenido. Además, en ese próximo trabajo analítico hablaré sobre el libro «El miedo a la libertad» del psicólogo social y filósofo judío alemán Erick Fromm, para balancear la tesis de Ramón Antonio –Negro-Veras.
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