Editorial

La parte nuestra

La anunciada Fase 2 de la reapertura ha llegado y de inmediato nos ha dejado ver que, ciertamente, queda en manos de la población asumir las medidas de protección necesarias para evitar la vuelta a una cuarentena que tendría que ser más dolorosa que la experiencia de la que ahora salimos por etapas.

Es posible que algunas personas, tal vez demasiadas, entiendan que la obligación del resguardo de la salud colectiva es del gobierno, pero esto no es así de manera absoluta. Para el Ministerio de la Salud Pública es imposible ir detrás de cada uno de nosotros para vigilar y obligar a la higiene y a la seguridad que nos resguarde de enfermedades.

Tiene, esto sí el deber de alertarnos, de mantenernos informados de la presencia de elementos contagiosos, la manera más eficiente de mantenernos a salvo y qué hacer en caso de que, a pesar de los esfuerzos, resultemos afectados.

Pero no puede ponernos un agente de salud en las calles, en nuestros lugares de trabajo y en nuestras casas.

Esa responsabilidad nos corresponde y ahora que nos adentramos en la reapertura de la cotidianidad debemos acorazarnos con los mejores consejos recibidos en más de dos meses de cuarentena.

Es la desescalada, como se ha dado en denominar a la vuelta a las calles y al trabajo. Hay en ella una parte importante que nos toca.

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