Editorial

La recuperación está en marcha

El 73 aniversario del Banco Central, ente que rige lo monetario, cambiario y financiero de esta economía, coincide con señales favorables. La tormenta de efectos paralizantes traídos por el coronavirus ha tenido un efectivo contrapeso que desde septiembre invierte hacia lo favorable la marcha de procesos productivos llevados a agudos descensos al comenzar el año.

Aunque el resurgir turístico apenas comienza, con perfil prometedor, muestran recuperación los ámbitos financiero, salud, zona franca, construcción, agropecuaria y energía. Auspiciosos han sido los aumentos de liquidez desde el órgano rector que nutren el flujo de dinero vía la banca privada hacia sectores golpeados por una crisis que traspasa fronteras.

Sin las condiciones crediticias blandas, renovadas ahora con una facilidad crediticia de 40 mil millones de pesos el panorama sería desalentador y particularmente aplastante para medianas y pequeñas unidades manufactureras y de servicios que sustentan empleos y activan el consumo.

La estabilidad cambiaria, amenazada por la emergencia, ha sido preservada con aceptables reservas internacionales y un muy benéfico crecimiento de las remesas y dinámica de la inversión extranjera directa.

Sin prudentes políticas financieras, monetarias y fiscales no habría luz al final del túnel. Sin la capacidad de recuperación que exhibe la iniciativa privada, tampoco. La reactivación debe continuar.

Reubicar y adecentar

La buhonería no muere: su visibilidad es mundial y sus causas inevitables mientras existan necesidades primarias por llenar que solo dejan como alternativa a la informalidad. Lo que no deben hacer el vendedor y el artesano callejeros es estorbar la circulación peatonal o de vehículos.

Aceptar que sean autoridades las que mediante la planificación y aplicación de normas sanitarias y preservadoras de imagen de sitios públicos digan dónde operar y cómo.

Caos, desaseo y aspectos que desprestigian la ciudad en varias áreas, incluyendo céntricas, venerables y útiles al turismo, son inaceptables. Para querer ganarse la vida a cielo abierto es imprescindible someterse a disciplina.

Hay que ganarse el derecho respetando a la comunidad y al comercio formal. Sin la flexibilidad y tolerancia del “padrefamilismo”. Ya basta.

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