Editorial

Por la seguridad social

En el Congreso Nacional hay un proyecto orientado a modificar la ley 87-01 que creó el Sistema Dominicano de Seguridad Social, que no satisface las necesidades de los abonados, dramáticamente, a los asalariados que contribuyen para su sostenibilidad.

Los hallazgos reveladores de que no llena los requerimientos de los usuarios, aparecen principalmente en la prestación de los servicios de salud, en montos económicos por cobertura, en los costos insuficientes de los medicamentos ambulatorios y ni hablar de los estudios diagnósticos para identificar las enfermedades.
El injusto sistema provoca llagas en el cuerpo social cuando las personas más lo requieren. Cuando les llegan los años críticos y se presentan las enfermedades catastróficas, o en cualquier momento en el curso de la vida.

Nada más hay que caer en un internamiento en un centro médico por cualquier enfermedad. Los sobrepagos por hospedaje, diagnóstica y atenciones médicas, son insoportables para cualquier ciudadano. La economía de cualquier familia se desequilibra o colapsa con una hospitalización en un centro privado. El seguro básico de salud, y aún el complementario, son un fraude para el asegurado.

Y si hablamos de una enfermedad catastrófica, el camino más expedito es la muerte, sin remedio, no porque no haya remedios, sino porque el bolsillo no aguanta los costosos tratamientos.
Una inmensa mayoría termina recurriendo a la humanidad para prolongar sus días sobre la tierra. Es muy difícil sobrellevar una enfermedad crítica en los términos en que está establecido en el seguro de salud.

Los más pobres buscan las atenciones en los hospitales, precariamente. Y terminan sufriendo mucho más, aunque podrían encontrar alguna mano amiga durante algún tiempo que lo asistan mediante el programa de medicamentos auspiciado por el Ministerio de Salud, igual insuficiente. O sólo disponible para algunos. Los fondos no dan para todos.

Los sistemas de seguridad social de los cuales República Dominicana “tomó notas” para establecer el propio, forman parte de los ingredientes que han conducido a las protestas recientes en Sudamérica.

En República Dominicana estamos a tiempo de hacer algo de justicia poniéndole la mano al sistema de seguridad social que precisamente financian trabajadores y patronos. No el gobierno.
Todavía no se conocen los efectos de los planes de retiro… l

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