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La subida de temperaturas no frenará por sí sola al coronavirus

La subida de temperaturas por sí sola no acabará con los contagios de la COVID-19, como afirman diversas hipótesis difundidas en medios y redes sociales, aunque estudios y artículos científicos relacionan a los climas más cálidos y húmedos con una menor incidencia del virus.

Este argumento ha sido utilizado por figuras políticas como el presidente de EEUU, Donald Trump, quien el pasado febrero pronostícó que el coronavirus se iría «en abril», debido «al calor», y se repite en diversas teorías que especulan con la idea de que el virus no tendrá gran incidencia en África gracias a su clima.

Se propaga más en climas fríos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que la COVID-19 puede transmitirse en zonas húmedas y cálidas, si bien distintos científicos han detectado una mayor velocidad de propagación en climas fríos. En todo caso, un aumento de las temperaturas puede debilitar la expansión del virus, pero no es suficiente para frenarlo.

En su web oficial, la OMS explica que las pruebas científicas obtenidas hasta la fecha indican que el virus de la COVID-19 puede transmitirse en cualquier zona, incluidas las de clima cálido o húmedo, por lo que, con independencia de las condiciones climáticas, es necesario adoptar las mismas medidas de protección si se vive o se tiene previsto viajar a una zona con casos de coronavirus notificados.

El virus de la COVID-19 sí parece expandirse en mayor medida cuando el clima es más frío. Así lo apunta el profesor de Epidemiología Marc Lipsitch, director del Centro de Dinámica de Enfermedades Transmisibles de la Universidad de Harvard, en un artículo en el que concluye no obstante que el nuevo coronavirus «probablemente no» desaparecerá por sí mismo cuando suban las temperaturas.

“Para el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, tenemos razones para esperar que, al igual que otros betacoronavirus, se transmita de manera algo más eficiente en invierno que en verano, aunque no conocemos los mecanismos responsables”, reconoce.

Lipsitch precisa en todo caso que, al subir las temperaturas, cabe esperar solamente “un cambio modesto y no suficiente para detener la transmisión del coronavirus por sí solo”.

Argumenta en este sentido que el SARS de 2003, virus con el que a menudo se compara al coronavirus actual y que causó una epidemia que azotó a China, Vietnam, Tailandia y Canadá, entre otros países, no desapareció por causas naturales, sino por “intervenciones de salud pública extremadamente intensas”.

Menor índice de contagios con temperaturas altas

También los resultados preliminares de una investigación realizada en España de manera conjunta por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), revelan unos “primeros indicios de correlación entre variables meteorológicas y propagación de la enfermedad”.

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