Opinión

La vacuna y el Sistema Inmunológico

Por Alejandro Pichardo

El cuerpo humano ha desarrollado un medio de defensa natural contra las enfermedades infecto-contagiosas producidas estas por virus y bacterias. Esta defensa se llama Sistema Inmunológico.

Cuando un virus o una bacteria penetra al torrente sanguíneo y/o linfático, una serie de reacciones se producen para repeler la invasión e impedir que el microbio se desarrolle y altere la anatomía y fisiología orgánicas y se produzca la enfermedad que en lo individual produce el virus o la bacteria en cuestión.

En caso de que la defensa inmunitaria no funcione, en un período llamado de incubación, se produce la enfermedad, para la que, no obstante, el organismo humano (el huésped) reacciona, e incluso pudiendo producir suficiente sustancia (anticuerpos) que lo protegería hasta por vida, verbigracia, él sarampión.

Siendo las cosas así, cuando un virus o bacteria no muta frecuentemente, como el caso de la bacteria del tétano, contrario al VIH, que muta permanentemente. La manera más expedita de prevenir la enfermedad es con una vacuna.

Una vacuna es una sustancia biológica preparada con el virus o la bacteria muerto o atenuado, o con una porción estructural, caso actual de las vacunas ya elaboradas o envía de elaboración contra el Covid 19.

Por ser sustancias extrañas al cuerpo humano, las vacunas no están exentas a efectos secundarios. Para minimizarlos, para sintetizarlas se someten a un proceso complejo de investigación en tres fases: una primera en el laboratorio (que por suerte, para el caso del Covid 19 ya se había avanzado en ocasiones de los estudios hechos para el ébola y otros coronavirus responsables de enfermedades anteriores), otra en animales, y la fase III en seres humanos, en los llamados ensayos clínicos cuyo rigor está garantizado por los Comités de Ética de Investigación, como es el Conabios y la Comisión Nacional de Bioética en RD y de la que soy parte de la última. Por eso confío esta alternativa y espero ser de los primeros dominicanos en permitir que se me inyecte.

Pero además, para que una vacuna sea considerada apta, tiene que tener una relación beneficio/perjuicio muy alta y una eficacia sobre 70%, ambas exigencias ampliamente logradas en las vacunas actuales a usarse contra el Covid 19.

A decir verdad. Con las vacunas iniciadas a administrar contra este virus responsable de la pandemia, parece qué hay una luz al final del túnel.
No importa la base de su síntesis, la marca de registro, ni el país de fabricación, a vacunarnos con espontaneidad y optimismo.
Es mi opinión.

Alejandro Pichardo*
Profesor de Medicina
Maestro de la Medicina
Miembro de la Academia de Ciencias de la RD
Miembro de la Academia de Medicina de RD.
Febrero 19 de 2021.

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