Editorial

La verdad, solo la verdad

Loma Miranda, ubicada entre las provincias Monseñor Nouel y La Vega, retorna a los primeros planos del debate público con la nueva solicitud de la minera Falconbridge Dominicana (Falcondo) al Ministerio de Medio Ambiente para que autorice la explotación de un yacimiento de ferroníquel en el área de La Manaclita.

Con ese pedido de aprovechamiento minero de unos 4.6 kilómetros cuadrados en ese promontorio, se renueva también la firme oposición de grupos de ambientalistas y sociales que consideran que se causaría un daño ecológico irreparable.

Falcondo sostiene que ha identificado un terreno limitado donde se localizaría el mayor yacimiento de ferroníquel que sería extraído con palas mecánicas y trasladado en camiones hasta Loma La Peguera, donde sería procesado, con el compromiso de que se repoblaría de árboles y vegetación las áreas afectadas.

Ambientalistas y asociaciones de productores agrícolas advierten que la extracción de ferroníquel en Loma Miranda degradaría los recursos naturales de la zona, incluidos lluvia, agua, fauna y flora.

Como garantía de que los daños serían menores, la minera, cuyas instalaciones están en Loma La Peguera, de Bonao, pone como ejemplo de que en el pasado reciente extrajo ferroníquel Loma Ortega, sin causar daños los cultivos de arroz en las llanuras de La Vega.

Como puede apreciarse los sectores que favorecen u objetan la explotación minera de Loma Miranda exhiben motivos de cargos y descargo, por lo que corresponde al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales estudiar muy a fondo ese expediente y decidir de acuerdo con la Constitución de la República y las leyes adjetivas.

Esta vez no resulta saludable pretender sacar provecho político de una situación tan delicada como sería la prevalencia entre el desarrollo de la minería sostenible y salvaguarda del patrimonio ambiental.

Falconbridge ha dicho que la explotación de ese perímetro minero representa la permanencia de la empresa por otros 20 años, pero otros intervinientes creen que Loma Miranda es, en términos ambientales, asunto de vida o muerte, por lo que se requiere de una discusión amplia de carácter técnico y jurídico para que al final prevalezca la verdad, sólo la verdad.

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