Editorial

La vida de la gente

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sostiene que antes de la pandemia del COVID-19, la región mostraba bajo crecimiento, espacio limitado de política fiscal y conflictos sociales crecientes.

Con la nueva situación, todo se ha agravado. Según esa agencia, el impacto de la enfermedad generará la recesión más grande que ha sufrido la región: -5,3%. Desplome del turismo (-15%), y las remesas (-20%) y aumento del desempleo, la pobreza y la desigualdad.

Obviamente, esa situación impactará más duramente a los grupos vulnerables, y los gobiernos y las empresas tratan de hacer lo que pueden para que el impacto sea menos duro, aunque el ensanchamiento de las desigualdades será inevitable.

La reorientación del gasto y los esfuerzos para atenuar los efectos en la salud y la economía de las personas, ha sido positivo, pero los daños persistirán.

En esa perspectiva, el papa Francisco, en un seminario virtual denominado “América Latina: Iglesia, Papa Francisco y los escenarios de la pandemia”, señaló el jueves que la COVID-19 “amplificó y puso en mayor evidencia” los problemas y las injusticias que afectan “con mayor dureza a los más pobres”.

Una encuesta aplicada en el país en julio pasado, patrocinada por el sistema de las Naciones Unidas, acerca de la situación que afronta la gente, revela que sobre el acceso a la alimentación, el 76.7% de los hogares investigados indicó que les preocupa no tener suficientes alimentos, que han debido bajar la calidad de los productos que consumen (45.8%) y reducir el número de comidas por día (26.8%). Habría que ver qué habrá pasado tres meses después.

El gobierno dominicano ha informado que los programas implantados para asistir financieramente a más de un millón de trabajadores que perdieron sus empleos, como Fase I y II y “Pa Ti” llegarán a su fin al término de diciembre.

El afanoso empeño del presidente Luis Abinader por acelerar la activación de la economía, mediante el apoyo y aliento a las inversiones privadas para generar empleos y mejorar la situación es loable.

Pero no será fácil.

Ante tal realidad, es necesario que todos los sectores comprendan la necesidad de trabajar para que las condiciones de vida de la gente no se deterioren más aún.

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