Belleza

Limpia y reafirma tu piel con esta mascarilla facial de huevo

A pesar de la mala fama que tuvo durante varias décadas, el huevo es uno de los alimentos más consumidos en todo el mundo.
Su delicioso sabor y alto contenido de nutrientes esenciales lo han convertido en uno de los infaltables de todos los planes de alimentación.

¿Cuáles son los beneficios de esta mascarilla facial de huevo?
Con la aplicación de huevo sobre la piel se estimula la reparación de los tejidos deteriorados para prevenir los signos del envejecimiento prematuro.

Uno de sus compuestos principales, la luteína, tiene la capacidad de retener la humedad natural del rostro mientras le proporciona elasticidad.Los nutrientes que contiene su clara son idóneos para darle un aspecto iluminado a la piel y combatir la flacidez.

¿Cómo preparar esta mascarilla facial de huevo?

Una ventaja que no podemos dejar de mencionar es que esta mascarilla es muy económica y representa una buena alternativa a los costosos productos que venden en el mercado.

Los materiales suelen estar en nuestra despensa y están siempre disponibles para repetir el tratamiento las veces que sea necesario.
Ingredientes

1 huevo
Toallas de papel (las necesarias)
2 recipientes
1 tenedor
1 pincel

Instrucciones

Hazle un pequeño agujero al huevo y separa la yema de la clara en recipientes diferentes.
Bate la clara con la ayuda de un tenedor.
Toma un pincel, sumérgelo en la clara batida y aplícalo sobre el rostro limpio y seco.
Antes que el huevo se seque, corta una toalla de papel en varias tiras y pégalas del rostro hasta cubrirlo por completo.
Aplícate otra capa de clara de huevo y déjalo secar.
Pasados unos 20 o 30 minutos vas a notar que la toalla de papel se colocará dura.
En este momento, toma la mascarilla por las esquinas debajo de la barbilla y, con un movimiento rápido, retírala hacia arriba.
Este tirón puede ser un poco desagradable pero es la mejor forma de remover los puntos negros y las impurezas.
Tras finalizar esta parte del tratamiento, mezcla la yema con una cucharada de aceite de coco y bátela enérgicamente.
Quita los restos de clara con un poco de agua tibia y aplícate la yema utilizando el pincel.
Déjala actuar otros 10 minutos y retírala usando agua templada y un jabón neutro.
Puedes repetirla hasta dos veces a la semana para mantener el rostro suave y radiante. No excedas su uso porque puede ser agresivo con   los aceites naturales de la piel.

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