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Llamado por Haití

Editorial La Información

La Cancillería dominicana ha hecho un llamado a la comunidad internacional para que vaya en auxilio del vecino país de Haití, nación que sufre una larga crisis de gobernabilidad que mantiene paralizado ese país y que amenaza con una calamidad humanitaria. El Canciller dominicano ha advertido desde Panamá “que de salirse de control esa situación, no solo afectará a la República Dominicana, sino a toda la región”.

La crisis haitiana, que se manifiesta en continuas protestas de la población pidiendo la renuncia del Presidente, genera un serio problema alimentario y sanitario, además de que en ese país se mantienen paralizadas las actividades económicas y escolares, entre otras.

De acuerdo a las declaraciones de Miguel Vargas: “Hay que evitar que Haití caiga en una espiral de caos total”, agregando que la situación plantea “una amenaza real e inminente para la paz y la seguridad”, al tiempo urgir a la comunidad internacional “tomar medidas para evitar que se profundice la crisis humanitaria”.

Ciertamente el llamado de la Cancillería dominicana tiene razón, porque la comunidad internacional ha permanecido indiferente ante el problema haitiano, agravado por la presente crisis que disuelve a esa nación como un Estado no viable.

Haití vive hoy un régimen social y político de “democracia callejera” similar al concepto griego de la “oclocracia” o gobierno del gentío, sin instituciones ni organización. El Estado en Haití no solo se revela como “fallido”, sino también como no viable e incapaz de cohesionar a esa sufrida y empobrecida nación, que en sus orígenes constituyó el primer ejemplo de nación que se liberaba de la esclavitud y la dominación imperial en América Latina.

La comunidad internacional no debe seguir mostrando tal nivel de indiferencia e insensibilidad. Debe atender la calamidad humanitaria de Haití y debe hacer esfuerzos por reconstituir políticamente al Estado haitiano, para que pueda reiniciar el camino de la reconstitución nacional con sentido de desarrollo y de restauración de un medio ambiente “comido” por el hambre y la miseria de su población.

La República Dominicana debe a su vez mantener su disposición de solidaridad y de cooperación con el vecino país, porque a nosotros más que a nadie nos debe importar el desarrollo haitiano.

¡Qué se oiga el llamado del Gobierno dominicano!

Una ADP insensata

Un repudio general ha provocado el llamado hecho por la ADP para paralizar la docencia en las  escuelas a partir del día 13 por motivos navideños.

Las exigencias hechas por el gremio respecto a la humanización de la jornada extendida, la mejora de la planta física y del desayuno escolar, no constituyen motivos válidos para justificar un paro tan insensato y brutal como el planteado por la ADP.

Esa actitud del gremio magisterial más bien pone de relieve las razones brutales que explican la baja calidad de la educación que se pusiera en evidencia en las pruebas PISA.

¡La ADP tiene que rectificar!

 

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