Opinión

Lo dicho por Mike Pompeo

Aquiles Olivo Morel

La semana pasada culminó con un álgido nivel de confrontación entre las dos fuerzas (Corrientes) internas que operan contrapuestas a una Reforma a la Constitución, orientada a habilitar al Presidente Danilo Medina Sánchez; unificar las dos elecciones –Municipales y Presidenciales- en un solo momento; algunos cambios en la figuras de la justicia; finalmente,  cuando todo parecía irreversible, indetenible e indicaba que se conocería el proyecto que declaraba la necesidad de una modificación a la Carta Magna, sonó el teléfono en el despacho de la Presidencia de la República y se le comunicaba que se trataba del Secretaria de Estado de Relaciones Exteriores, quien le instaba a no seguir hacia adelante con los aprestos de emprender el camino de alterar la Constitución con fines reeleccionistas.

A partir de entonces ese alto nivel crispación alcanzado por las partes en las argumentaciones fue detenido, dando un giro sorpresivo a una realidad cuyo impacto político inmediato se traduce en visualizar cómo los Estados Unidos, una vez ven en riesgo sus intereses actúan, al margen si unas de las partes se perjudica o sufre estos efectos o no.

Para algunos esta intervención telefónica fue catalogada como una injerencia en los asuntos políticos de un país, en este caso de los Estados Unidos en la República Dominicana. Sin embargo, a través de la historia la presencia de este gigante del norte ha estado presente en la mayoría de los momentos estelares de nuestra historia.

Sucedió en 1916 con la primera intervención; igual ocurrió en el 1965 y también en los momentos en que fue necesario hacer ver a la familia Trujillo empecinada en mantener el control del gobierno, la importancia de trazar un nuevo rumbo en la política y democracia dominicana.

Recientemente los Estados Unidos se aferraron a la idea de aislar el Gobierno de Venezuela encabezado por Nicolás Maduro, en un giro en que lo considera ilegitimo, auspiciando al Presidente Guaidó, quien también se dispuso a fortalecer la ya alicaída oposición, la que por año mostró ineficacia para contrarrestar los éxitos electorales del chavismos.

En todas partes, cuando se trata de hacer prevalecer cierto clima de estabilidad para garantizar los intereses de Norteamérica, la presencia de los mecanismos diplomáticos utilizados para alcanzar estos objetivos no se hace esperar.

Fueron varios los Senadores de los Estados Unidos, demócratas algunos, Republicanos otros, quienes empezaron a través de sus declaraciones a  minar cualquier intención de reformas a la Constitucion; en un principio estas declaraciones fueron vistas como aisladas, tendenciosas y, por supuestos, fruto del “lobismo”,  emprendidos por algunos políticos locales.

Durante las últimos reuniones del Comité Político (CP) del Partido de la Liberación Dominicana(PLD), la agenda a desarrollar daba de lado a un tema muy activo en los medios de comunicación; buscaron las formas para mostrar cierto grado de armonía, aún latente, entre las partes y recurrían a otros temas, totalmente marginales, vinculados a la agenda electoral pero jamás se empeñaron en dilucidar este espinoso capítulo con la esperanza de que un dialogo alternativo, fuera de esa instancia, pudiera lograr algún tipo de entendimiento.

Nada de esto fue posible, con la apretada agenda electoral en frente y las denominadas “fechas fatales” impulsando las decisiones no fue posible alargar más la batalla por definir quién sería el candidato presidencial de la fuerza morada ¿Sería posible alcanzar algún pacto para armonizar esa constelación de intereses políticos, lo cual sólo fue posible en la experiencia de 2015, con la firma de un Acto Notarial –Considerado un “Atraco” de las minorías- donde quedaron satisfechas las partes, a lo largo y ancho de todas las instancias partidarias?.

Ese descreimiento se fue afianzado con el correr de los días y de los 15 puntos acordados nadie podría tener la certeza cuántos de ellos se concretizaron; al menos, nunca se realizaron reuniones evaluativas para medir este nivel de cumplimiento; por el contrario, las dudas para la concreción de algunos de esos puntos estaban latentes en el mismo momento en que se firmaba.

Algunos miembros del CP, como el osado Felucho Jiménez dieron a entender que lo firmó.

Porque consideraba no tenía otra salida ante sus compañeros pero que lo veía con desconcierto y no prudente; fue a partir de entonces que empezó a germinar esa semilla de la desconfianza, con lo  cual cualquier tipo de acuerdo luce inviable.

Nadie ignora la influencia de los Estados Unidos en estos países, donde las instituciones acarrean muchas debilidades; son muy pocos funcionales y, la democracia aun camina con pequeñas “muletitllas”, incluyendo llamadas como la realizada por el Secretario de Relaciones Exteriores.

Aunque el Presidente Medina, colmado de realizaciones al frente del Estado respondió aludiendo que no había tomado una decisión al respeto, sus partidarios cada vez más actúan en procura de alcanzar las dos terceras partes de los votos, requerido por la misma Constitución como mecanismo para ser modificarla.

Días tras días se da a entender de que la intención existe desde las más altas esferas de palacio; también en la máxima dirección política (CP), quienes en una reciente rueda de prensa -23 de 35 miembros- declaran prácticamente a su Presidente, el Doctor Leonel Fernández en rebeldía, por tomar distancia de estos caminos y asumiendo un nuevo capítulo de la organización morada, donde  ya los intereses de ambas corrientes parecen irreconciliable.

Un conflicto cuyas características pareciera de poca envergadura para una organización que lidia con 20 años seguidos, acometiendo todos tipos de retos, repentinamente se tropezó con un nuevo desafio,  al cual fue incapaz de dar una respuesta prudente, salvaguardando los intereses de la organización y de quienes operan en ella.

Lo dicho por Mike Pompeo desde Washington estremeció el ambiente político local; los partidarios de “ambas corrientes” tratan de subsanar el impacto de esta actitud externada por la política exterior de los Estados Unidos la cual deja una lección aprendida: Serviría esta llamada para impulsar rápidamente una respuesta inteligente de quienes en el pasado han demostrado muchas destrezas para decidir diplomáticamente, sobre lo conviene o no a sus intereses; su franqueza sobre un tema totalmente espinoso debiera empujar al CP a hurgar nuevas vías de entendimiento. Yo sugiero, prestar mucha atención a lo dicho por Pompeo!

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