Editorial

Lo que el coronavirus nos está quitando

Aparte de cobrarse la vida de más de 3,250 personas en todo el mundo, el coronavirus también se nos lleva los modos de afectos, como los besos y abrazos, con los que socializan los dominicanos.

Ahora, en medio del avance de la epidemia, se desaconsejan los apretones de manos, una forma muy usual entre los dominicanos, los saludos amistosos con besos en las mejillas y hasta el abrazo de la paz en las iglesias.

Aunque no resulten bienvenidas ni fáciles de asumir, tales restricciones constituyen las necesarias y obligadas limitaciones a las que tienen que someterse los humanos como parte de las medidas de prevención.

Es que, como indican las advertencias de los especialistas, en las manos se alojan y se transportan bacterias o gérmenes perjudiciales, y una de las maneras de controlar que estas sean un potencial factor de contagio es lavándolas y desinfectándolas regularmente.

A los besos y los abrazos también se le están poniendo restricciones, ya que los pacientes portadores de este nuevo virus como de otros tan contagiosos como el dengue y la malaria, endémicos aquí, pueden trasmitirlos a través de esos aparentemente inocuos gestos.

La gente, sin embargo, está buscando la vuelta a este inesperado y sorpresivo sacrificio aplicando otras formas de saludo. Por ejemplo, chocando los pies, los puños cerrados o los codos, o simplemente haciendo movimientos que parecen reverenciales con la cabeza.

Los dominicanos, que solemos ser incrédulos frente a la utilidad o eficacia de las nuevas restricciones aconsejadas, probablemente se tomen más tiempo para adaptarse, si es que la epidemia, al extenderse aquí como lo ha hecho en otros países mejor resguardados en términos de salud, no nos lleva a someternos al rigor del cambio de comportamiento, sin apelaciones.

Como no se trata de medidas caprichosas, lo deseable es que mientras estemos bajo el espectro de una pandemia de coronavirus, cumplamos en lo posible las recomendaciones que hacen las autoridades de Salud Pública, que son las que saben cómo lidiar con este peligro.

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