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Los 9 tipos de ansiedad, sus efectos en el cuerpo y estrategias para controlarlos


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Salud. Desde náuseas, palpitaciones o problemas de memoria, los síntomas emocionales se expresan en cada persona de manera diferente. Identificar el propio perfil ayuda a encontrar formas efectivas para sentirse mejor, según los expertos.

Cada persona responde al estrés y la ansiedad de forma única y personal. Esto explica porqué mientras a un amigo una caminata, una clase de yoga o un suplemento nutricional lo ayudan a recuperar el equilibrio emocional, tal vez no generan el mismo efecto en nosotros.

La razón puede encontrarse en la manera en que el cuerpo procesa la ansiedad, que se manifiesta de formas diversas: en algunas personas el estrés produce problemas estomacales; en otros, insomnio, pensamientos recurrentes, opresión en el pecho o una mayor vulnerabilidad a las enfermedades. Por eso, lo que funciona para unos puede no funcionar para otros.

¿A qué se llama ansiedad exactamente?

Gabriela Martínez Castro, licenciada en Psicología y directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA), (MN 18627), explicó a Infobae: “La ansiedad no es una debilidad ni es una locura, es un sistema de alarma que cuando se desregula necesita ser comprendido y tratado “, resaltó la experta.

Y señaló que la ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante la percepción de peligro o de amenaza. “No hace falta que estos sean reales, sino que pueden provenir de un pensamiento negativo que puede ser automático, que no nos demos cuenta de que lo tenemos y eso gatilla un nivel de ansiedad importante», indicó.

La psicóloga explicó que la ansiedad no es una enfermedad en sí misma, sino un mecanismo adaptativo que nos prepara para reaccionar. “Si vamos a cruzar la calle y pasa un auto muy rápido, gracias a la ansiedad, lo que podemos hacer es regular y no cruzar la calle. En ese sentido, nos protege. El problema aparece cuando se activa sin un peligro real, es desproporcionada, se vuelve persistente, molesta y hace que no podamos seguir adelante con nuestra vida cotidiana. Es un sistema básicamente de alarma que suena cuando no debería o suena demasiado fuerte», ejemplificó Martínez Castro.

El estrés sostenido, los cambios vitales como una separación y la predisposición genética se encuentran entre los principales desencadenantes de la ansiedad, según especialistas.

De acuerdo a la licenciada Martínez Castro, la ansiedad puede desencadenarla determinados factores: “Estrés sostenido; situaciones de incertidumbre, ya que la gente ansiosa no la puede tolerar; conflictos emocionales no resueltos; cambios vitales como duelos, separaciones, jubilación, enfermedad».

También existe una predisposición biológica genética, afirmó la experta: “Que papá, mamá o abuelos hayan sido personas ansiosas, sobreprotectoras o temerosas también influye. El consumo de estimulantes y los cambios hormonales, como los de la menopausia o los problemas de tiroides también inciden. A veces hay un disparador claro y otras veces, no. Es un acumulativo, en el cual el sistema nervioso viene ya cargado por la predisposición genética», describió.

La licenciada Martínez Castro explicó que la ansiedad se manifiesta de diferentes maneras porque esta es una “activación del sistema nervioso autónomo y cada organismo tiene su órgano blanco. ¿Qué es el órgano blanco? Es nuestro órgano favorito a través del cual manifestamos nuestro estrés».

La psicóloga completó: “Hay personas que tienen problemas gastrointestinales, náuseas, diarrea, sensación de nudo en el estómago; contracturas, dolor de pecho, palpitaciones, opresión precordial, mareo hasta sensación de irrealidad, que es como si estuvieran viendo la vida como a través de una película. También se presentan sudoración, alteraciones del ciclo menstrual y sofocos más intensos. Pero no todos expresamos la activación de la ansiedad de la misma manera. Depende de la sensibilidad corporal, la historia personal y el aprendizaje previo», destacó la experta.

Y resumió que la ansiedad nos impacta básicamente en tres niveles. “Nos afecta físicamente, como síntomas corporales, cognitivos, pensamientos anticipatorios, catastróficos, negativos, y emocionalmente, a través del temor, irritabilidad, sensación de pérdida de control, depresión. Cuando se cronifica, porque no recibió tratamiento, puede afectar el sueño, la concentración, la atención, la memoria, el vínculo con seres queridos y el rendimiento laboral o académico», describió y resaltó que también afecta el descanso. “La ansiedad genera un sueño no reposado, dormimos la suficiente cantidad de horas pero nos levantamos cansados, como si no hubiésemos descansado lo suficiente», alertó la experta.

Nicole Cain, psicóloga clínica afirmó en su libro “A prueba de pánico”, que la ansiedad tiene nueve formas diferenciadas, cada una con sus síntomas, desencadenantes y vías de abordaje específicos.

Identificar el tipo predominante en cada persona permite diseñar estrategias individualizadas y aumentar la eficacia del tratamiento y el alivio de los síntomas, aseguró la psicóloga.

1. Ansiedad digestiva. “Esta idea de tener ‘un nudo en el estómago’ es algo más que metafórica”, aseguró Cain. Esta ansiedad se caracteriza por síntomas gastrointestinales: reflujo, náuseas, cambios en el apetito, hinchazón o alteraciones en el tránsito intestinal. Estos cuadros surgen de la comunicación activa entre el sistema digestivo y el cerebro, a través del eje intestino-cerebro. La microbiota intestinal participa en la síntesis de neurotransmisores como la serotonina y el GABA, y su desequilibrio —provocado por alergias alimentarias, falta de sueño o inflamación— puede ser determinante en la aparición y mantenimiento de la ansiedad.

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