Opinión

Los bungalows

Tabare Peña
En 1967, la liga municipal dominicana, construyó 6 cabañas a orillas de la playa en Montecristi, que debian ser administradas por el cabildo local.
el propósito era que fueran amuebladas y alquiladas a vacacionistas y así el cabildo aumentaba la oferta de empleo y obtenía fondos mediante la operación.
Como todos los proyectos “recetados” a Montecristi, al no ser involucrada la población, las cabañas nunca cumplieron con el fin propuesto.
Alguien solicitó en alquiler una de las cabañas y el ayuntamiento las alquiló.
Lo primero es que el constructor equivocó la orientación y fueron construidas al revés, con el frente para la carretera, cuando debía ser para la playa.
Lo segundo, que las cabañas son propiedad del estado dominicano, a menos que el titulo haya sido transferido al cabildo local.
Lo tercero, que al promulgarse la ley 305 de mayo de 1968, que crea una franja de dominio publico de 60 metros medidos tierra adentro de la linea que alcanza la pleamar, las cabañas debieron ser demolidas en razón de que en caso de propiedades privadas, el estado debe respetar los derechos adquiridos, no así cuando los bienes sean de propiedad estatal.
Lo cuarto, es que las cabañas fueron techadas con asbesto cemento y tiempo después este material fue prohibido en el mundo porque despide partículas de menos de 20 nanómetros de diámetro, que no son retenidas por los pelos del interior de la nariz y crea problemas de salud de las vías respiratorias que van desde cáncer hasta enfisema. No es casual que inquilinos que han pasado largo tiempo habitando las cabañas, hayan muerto o presenten síntomas de dichas afecciones.
Hoy somos testigos de un sainete protagonizado por autoridades nacionales y locales en torno a la modificación de las cabañas, por tanto aprovecho el momento para señalar públicamente mi humilde opinión sobre el manejo racional de la playa mas valiosa de la provincia, catalogada por la UNESCO como uno de los paisajes mas bellos del mundo y que de seguir siendo intervenida “a lo loco” sin contar con un plan de manejo racional de parte de las autoridades, terminará como la denominada “costa verde” arruinada por las construcciones medalaganarias, sin ajustarse al mandato de las leyes, ni a las normas técnicas vigentes.
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