Los Cocos no es una red criminal; es una comunidad laboriosa y de gente destacada y valiosa

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RESUMEN
Por Amaury Ureña
Cuando era niño y residía en Las Tres Cruces de Jacagua, cada día, a las 5:00 de la mañana, pasaba una motocicleta que hacía un ruido ensordecedor. Una vez le pregunté a mi madre quién era esa persona que transitaba a esa hora, y me respondió:
—Ese es un hombre de Los Cocos; esa gente se levanta tempranísimo a trabajar.
Esa fue, podría decir, la primera impresión que tuve de los coqueros: gente trabajadora, acostumbrada a comenzar sus jornadas desde la madrugada.
En otra ocasión, ya siendo profesor en el Liceo Nocturno San Francisco Arriba, asistí a una de las fiestas que organizaban las promociones de cuarto de bachillerato luego de su graduación. Como era el docente designado por la dirección del centro para acompañar a los egresados, me correspondía permanecer hasta el final de las celebraciones, que por lo regular se realizaban en El Tipiquito o en Galaxia.
En una de esas fiestas, que terminó cerca de las 3:00 de la madrugada, me dispuse a llevar a uno de los directivos de la promoción a su casa. Al pasar por la esquina de los motoconchos observé decenas de personas reunidas y pregunté:
—¿Y toda esta gente a esta hora?
La respuesta fue inmediata:
—Van a trabajar.
Quedé asombrado al ver tantas personas levantadas desde tan temprano para dirigirse a sus labores. En ese momento confirmé que los coqueros, como se dice popularmente, “no tienen hiel para trabajar”.
Traigo estos recuerdos a propósito de los acontecimientos recientes relacionados con varios jóvenes residentes en Los Cocos de Jacagua, quienes fueron arrestados bajo acusaciones vinculadas a delitos de alta tecnología. No pretendo emitir juicios de valor sobre esos apresamientos. Considero que debemos esperar que las autoridades competentes y los tribunales determinen las responsabilidades correspondientes.
Lo que me motiva a escribir estas líneas es el perfil nacional que se está construyendo a partir de algunas informaciones difundidas por medios de comunicación, donde se presenta a Los Cocos como el centro logístico de una red criminal de alta tecnología. No afirmaré que eso sea falso ni verdadero; eso deberá demostrarse ante la justicia.
Sin embargo, sí quiero dirigirme a quienes pudieran pensar que este sector solamente puede destacarse por situaciones como las que hoy ocupan titulares nacionales. Los Cocos es mucho más que eso.
Como ejemplo, basta mencionar que una de nuestras jóvenes profesionales, Ashly Martínez, está representando a la República Dominicana en el prestigioso programa internacional China International Press Communication Center (CIPCC) 2026.
También debemos destacar a Julio Ramón Sosa, un joven coquero que ha logrado abrirse paso profesionalmente en Dubái y que recientemente fue reconocido por la Embajada de la República Dominicana en los Emiratos Árabes Unidos.
Asimismo, contamos con jóvenes deportistas como Rodrigo Benoit y Yendri Sosa, quienes han tenido la oportunidad de vestir el uniforme de las Águilas Cibaeñas.





