Editorial

Los desafíos del momento

El país, como los demás países del mundo, está abocado a serios desafíos impuestos por el extraño virus COVID-19, el cual ya lleva 51 muertos y más de 1000 contagiados en el país, sin contar los no registrados.

El Gobierno como administrador del Estado está compelido a hacerle frente a la grave situación para proteger la salud y las vidas de los ciudadanos, vida y salud amenazadas por el contagio de un virus para el cual la humanidad no dispone de vacuna, ni de un tratamiento médico masivo como lo exigen las circunstancias.

Frente a esa realidad, en el caso del Gobierno dominicano, viene anunciando medidas en los órdenes sanitario, económico y social, tratando de mitigar los efectos del virus y de manejarlo para disminuir su malignidad. La estrategia es evitar la sociabilidad innecesaria muy dada en los dominicanos y aislarlos para tratar de romper la cadena de contactos que propaguen el virus en la población.

Esa estrategia explica el “estado de emergencia, la cuarentena y el toque de queda”. Aunque la mayoría de las personas, instituciones y empresas están obedeciendo la estrategia oficial, no son pocos los que desafían a las autoridades y a la peligrosidad del virus, lo que potencializa la expansión progresiva del coronavirus. La cantidad de apresados por violación al “toque de queda” es un claro indicador de esa propensión a la desobediencia a la regulación de la Ley y la autoridad.

Esa actitud sociópata y desafiante de los antisociales es la que trata de someter a la obediencia la autoridad, para de esa forma romper con la cadena de contactos y disminuir la incidencia del contagio. Ese es el gran desafío de la autoridad. Pero también es un desafío del Gobierno hacer que sus medidas anunciadas en materia sanitaria y económica, se lleven a la práctica de forma eficiente y oportuna, porque de no ser así su descrédito público podría provocar el desborde de las medidas de control y el contagio sería mayor y la enfermedad se alargaría en un tiempo impredecible. Esa situación hay que evitarla por todos los medios.

De parte de la población, el gran desafío es responder con serenidad y paciencia a la estrategia de: “Quédate en casa”, la cual sería la manera lógica de defenderse del contagio y parar la expansión de la enfermedad. A medida que la gente obedezca esa máxima, más corto sería el tiempo de duración de la pandemia en nuestro país.

Hasta ahora, fuera de los sociópatas violadores de las normas de convivencia, la población ha respondido a la estrategia del gobierno de “Quédate en casa”. Ojalá que la efectividad oficial logre mantener contenida a la población para acortar la duración de la crisis.

¡Mantengamos, pues, esa esperanza!

No hablemos de elecciones

La JCE aprobó el calendario de actividades para las elecciones previstas constitucionalmente para mayo. Eso está bien porque esa institución debe trabajar en el cumplimiento de sus obligaciones y prepararse para organizar el certamen electoral.

Sin embargo, eso no es motivo para que la clase política y los candidatos prioricen las actividades proselitistas, porque ello sería un despropósito frente a la prioridad nacional que es ahora enfrentar el coronavirus.

¡Dejemos a un lado el fanatismo irracional de la politiquería!

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