Opinión

 Los Eructos Morales del Imperio


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Por José Ricardo Taveras Blanco

Desde mi ejercicio profesional y la experiencia pública he manejado en el mismo cuarto de máquinas expedientes de corrupción, he enfrentado campañas mediáticas de muy baja estofa, así como expedientes armados a capricho para ocultar verdaderos responsables frente a la necesidad de aplacar una oleada social que demanda consecuencias, no solo en el ámbito público, también en el privado, lo cual me permite haber tenido información de primera mano que me permiten saber que no todo lo que brilla es oro.

En ese contexto, a muchos les alegra la sanción que impusiera el Departamento de Estado ( @StateDept ) contra el señor Jean Alain Rodríguez ( @JeanARodriguezS ) y contra otros en el pasado, lamento no compartir ese entusiasmo a pesar de incluirme entre sus críticos. Para la ocasión se sacan a relucir los antecedentes y se presentan a la sociedad como leprosos universalmente marcados, lo cual pudiera ser positivo si no tuviera implicaciones institucionales de extremado valor para nuestra nación, como para todas aquellas que son víctimas del paredón moral del imperio.

Entre los casos refrescados sale a relucir la cancelación de la visa de Roberto Rosario ( @RRosarioMarquez ), la cual no fue fruto de un expediente sino de la soberanía de carácter con que se le paró a la afrenta injerencista de la entonces embajadora de los Estados Unidos ( @EmbajadaUSAenRD ) en defensa del registro civil dominicano por la aplicación de la Sentencia 168/13 del Tribunal Constitucional, eso es muy público.

Esa prática, desgraciadamente, ha pasado a ser parte de un libreto usado por el imperio para arrodillar personas y poderes en todo el mundo, especialmente en naciones con débiles expresiones de su dignidad al mando, lo cual suele ocurrir más a menudo de lo que pudiéramos desear entre nosotros.

Sin dejar de ser conscientes de las debilidades que nos impactan, como la mediocridad o la corrupción que exhiben algunos exponentes de los órganos llamados a investigar, someter y juzgar la corrupción, así como del control que ejerce esa misma mediocridad y corrupción en la información extremadamente manipulada que se le sirve a nuestra sociedad. Sea cual sea la razón de los vicios que no debemos dejar de reconocer, no es sano que apláudanos como focas la intromisión de otras naciones en los roles que le corresponden a nuestras instituciones, es a nosotros a quienes nos corresponde caernos y levantarnos una y otra vez hasta que cambiemos la aciaga cultura del paño tibio que nos esclaviza y ata a todo menos a la virtud.

No cuestiono el sometimiento al ex procurador, ni contra nadie, solo anoto que si nos hemos dado instituciones les debemos dar la oportunidad de actuar, y una vez lo hagan bien o mal, para evaluarlas debemos someter sus resultados a sereno y juicioso escrutinio, no de titulares, sino de fondo, pues, tenemos la ventaja de que las sentencias en nuestro sistema pueden ser auditadas a la luz del principio de razonabilidad, no es tan complejo pues comprobar cuándo andan mal las cosas en el juicio. Lo que si cuestiono es que un boy scout, burócrata lejano, ignorante de nuestras realidades las más de las veces, receptor de chismes de toda laya, también de información valiosa que suele callar, empoltronado en sillones imperiales y desde lejos, se abrogue el derecho de señalar quién es culpable o no, sin juicios, con el ánimo de presionar nuestras instituciones y condenando a la familia de los involucrados, niños entre ellos, al estigma de hechos de los cuales no tienen la menor idea.

El morbo y las más de las veces la ira que nos produce la impotencia de ver pasar la impunidad una y otra vez frente a nuestras propias narices, parecería que en ambos casos justificamos la intromisión porque de algún modo debe s…
[0:14 p. m., 12/12/2023] Alberto Jose: Opinión. José Ricardo

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