Opinión

Los Ladrones a la Carcel

Fausto García

“El aprendiz” 

“Siempre tengo algo por hacer, pues no tener nada que hacer, es algo por hacer¨. (Fausto García).

Procurando cumplir con el compromiso hecho con la Fundación Alina García, proyecto que muchos de ustedes conocen, -y que de paso espera por sus aportes, de cualquier índole-, estoy con un joven talentoso, Mauricio Olivo, amante de la tecnología y que viene colaborando con ella, organizando y preparando el material que compondrán, Dios mediante, los libros que contendrán lo que ha sido mi producción de artículos y reflexiones, que por más de 36 años he producido y que andan dispersos por ahí.

Escarbando o “cucutiando” como dicen los viejos del campo, les comparto esta joya que produje y fue publicada en el periódico La Información, el 25/8/1986.  Creo que a propósito del circo montado por el gobierno de Danilo Medina con el caso Odebrecht, y los cientos de casos de corrupción que hemos tenido desde aquel entonces, y muy particularmente, los actuales interrogatorios de la Procuraduría General de la Republica, a los ex y actuales funcionarios, sobre sus pomposas declaraciones juradas de bienes, creo que el mismo viene como anillo al dedo.  Al leerlo, me vi frente a una encrucijada o dilema mental, o una especie de pensamientos híbridos, pues, por un lado, tuve satisfacción como escritor en el citado género; y por otro, a más de 34 años de lo allí peticionado y relatado, saber que todo en ese aspecto, no solamente sigue igual, sino peor, me puso a pensar hondamente.  ¿Valdrá la pena entonces, seguir escribiendo, al menos de estos temas?  A seguidas, sin más, aquí la perla de la semana:

Precisamente los últimos días de la gestión de gobierno del doctor Salvador Jorge Blanco, fueron los que permitieron determinar los robos que de manera descarada se cometieron contra el Estado en sus cuatro años de man­dato presidencial.

Diversos sectores de la vida nacional han venido soli­citando a las presentes autoridades que estos desfalca­dores de los erarios públicos y de la confianza que el pueblo depositó en ellos, sean puestos tras las rejas, co­mo una forma de hacer justicia, intimidar y prevenir el monstruo de la corrupción en las instituciones del Esta­do.

A estos reclamos de justicia bíblica contra los ladro­nes públicos, el genio de la política criolla doctor Joa­quín Balaguer, dijo en su elocuente discurso de toma de posesión que: “yo no perseguiré a nadie, porque creo que los problemas del país no pueden resolverse sino ba­jo un clima de concordia política. Yo no confiscaré las propiedades de nadie, aunque sepa en mi fuero interno, como lo saben todos, que esas propiedades sean mal habidas. Prefiero dejar en este campo que la justicia ac­túe libremente, promovida o no por un movimiento po­pular que ya existe en forma subterránea, y que aspira a convertir en un acto ejemplarizante ese acto de pena­lización del enriquecimiento ilícito”. Creo que más claro de lo aquí expresado por el Doc­tor no se necesita, es decir, que en su juicio los ladrones deben ser perseguidos por la justicia, pues de lo contra­rio, la impunidad los cobijará y con ella los caminos a nuevos robos en su administración, quedan anchamente abiertos.

La más grande y amplia exigencia pública de que se le aplique el peso de la Ley a los desfalcadores de los bienes del Estado, la constituyó el letrero gigante que se montó frente al Congreso Nacional y que se exhibió en las pantallas televisivas nacionales y extranjeras con mucha insistencia por los camarógrafos, el mismo decía: “LOS LADRONES A LA CARCEL”. Todo esto está muy bien, pues entiendo que de una forma u otra estos vulgares ladrones deben ser llevados a la cárcel, lo único que creo que debemos de ser ho­nestos al momento de pedir justicia, pues aquí hay mu­cha gente que antes de reclamar justicia para estos jóve­nes ladrones, deben auto encarcelarse primero; ellos si son serios y honestos, pues como dijo el maestro de maestros, Don Eugenio María de Hostos, “La Moral se predica con el ejemplo.

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