Opinión

¡Los malos agradecidos e ignorantes no quieren vacunarse!

Dr. Frank Espino

“Una parte importante de la  curación consiste en querer ser curado” Séneca

Hay un famoso cuento  conocido por la mayoría de las personas.

-Un hombre  se estaba ahogando en medio de un río subido en   un árbol. El río seguía y seguía con más caudal por las intensas lluvias-. Aparece unos  salva-vidas y le piden al señor que se monte en la yola, él contesta: ¡No me montaré, Dios me salvará!

Volvió otro grupo de voluntarios y  le pedían al hombre que se montara en la yola, contestó: Nada! Dios me salvará!!

De nuevo otro grupo de hombres se acercaron al infeliz que ya el agua le daba al cuello.

Móntate!! Y el hombre por tercera vez gritó: ¡No me montaré en ninguna yola. ¡Dios me salvará!!!

-Definitivamente  el hombre se ahogó.

Y cuando llegó al cielo le reclamó a Dios. ¡Tanta fe que puse en ti Señor y me dejaste ahogar.

Dios le contesto. ¿Qué querías? Te envié la yola tres veces y la rechazaste!!

Este cuento viene al caso, de que muchos cuando surge el virus Covid-19 y  observaron la cantidad de contaminados  en China, Italia, España, Inglaterra, Estados Unidos en fin en todos los países y  continentes, exclamaban a los santos cielos que iluminara la mente del hombre para que creara una vacuna, para que el mundo pudiera prevenir la enfermedad y dicho sea de paso, evitar la muerte.

Los científicos del mundo empezaron a pensar juntos (cosa que ninguno de nosotros había visto) y efectivamente en un tiempo record, muchas compañías farmacéuticas crearon las vacunas en, Rusia, China, Inglaterra, Estados Unidos! La alegría había llegado!!

Al igual que otros países el nuestro  ha hecho esfuerzos sobre humanos para que las vacunas lleguen a la población en riesgo, y   a todos aquellos que no caben en esa categoría.

Muchos se han negado ponerse las vacunas,  muchos de esos que  oraban al Señor para que iluminara la mente humana para descubrir una vacuna para el Covid 19.

Como  el señor que estaba en río del cuento arriba citado, Dios nos ha enviado no tres veces la “lancha”, nos ha enviado cientos de “lanchas” y muchos la han despreciado obedeciendo a falsos preceptos mentales, religiosos y sociales.

Muchos que se han visto con el “agua al cuello” han entendido que este virus no es un relajo, los que les ha tocado vivirlo de cerca, o han tenido algún familiar en intensivos, entubados o fallecidos.

Lo malo de esto es, que entre los que no quieren vacunarse están, médicos, personal se salud, religiosos, profesores, comunicadores, profesionales de todas las disciplinas y naturalmente gentes comunes y corrientes.

¡Después no se quejen de Dios aún  siguen enfermando, y continúan las muertes!  pues la lancha para que nos salvemos nos la han enviado a todos,(vacunas)  a través del gobierno, de los médicos,  de países hermanos,  de farmacéuticas, así  como de organismos internacionacioles.

El autor es médico, escritor y profesor universitario

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