Lucía Castillo es Premio Nacional de las Artes Escénicas 2026, categoría Teatro

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RESUMEN
El Ministerio de Cultura ha seleccionado a la veterana actriz, declamadora y maestra de teatro Lucía Castillo para recibir el Premio Nacional de las Artes Escénicas 2026, en la categoría de Teatro, en reconocimiento a una trayectoria de más de siete décadas dedicadas a la actuación, la enseñanza y la formación de generaciones de artistas dominicanos.
La distinción reconoce una vida consagrada al desarrollo de las artes escénicas, tanto desde los escenarios como desde las aulas de la Escuela Nacional de Arte Dramático de Bellas Artes, institución en la que Castillo ejerció como profesora y directora, contribuyendo a la preparación de actores y actrices que han enriquecido el teatro dominicano. Se trata de la figura femenina viva de las tablas con la trayectoria más extensa, hasta donde se conoce.
La selección de la profesora Lucía Castillo fue producto de las deliberaciones del jurado, convocado por Amaury Sánchez, viceministro de Creatividad y Participación Popular del Ministerio de Cultura, e integrado por las actrices Lidia Ariza y Karina Noble, los actores Augusto Feria y Giovanni Jerez, el crítico José Rafael Sosa, el cineasta Guillermo Molina Mueses, y José Emilio Bencosme, presidente del Sindicato de Teatristas Dominicanos. El viceministro no tiene derecho a voto, dejando la decisión a representantes de la comunidad cultural en sus diversas manifestaciones.

Nacida en Santo Domingo el 13 de diciembre de 1928, Castillo se graduó como actriz de radio y teatro en 1949 y como maestra de declamación en el Conservatorio Nacional de Música en 1952. Su preparación y vocación docente hicieron de ella una referencia en la enseñanza de la expresión oral, la interpretación y el dominio de la palabra.
Sus padres fueron el poeta venezolano Rafael Ángel Castillo y la dominicana Vertilia Perez. De su padre se orientó por la literatura, la poesía y la declamación.
El reconocimiento destaca especialmente su contribución a la formación teatral, su disciplina pedagógica y su compromiso con la transmisión de conocimientos y valores profesionales a nuevas generaciones.
En la Escuela Nacional de Arte Escénico, de las Escuelas de Bellas Artes, muchos estudiantes de otras materias se desvivían por estar en sus clases para escucharla declamar textos amorosos, cristianos y sociales, para lo cual exhibía un don extraordinario.
En 2017, el Ministerio de Cultura dedicó el quinto Festival Nacional de Teatro a su trayectoria, junto al fallecido actor y director Niní Germán, y fue distinguida como una de las primeras mujeres declaradas Gloria del Teatro Nacional.
La selección de Lucía Castillo para el Premio Nacional de las Artes Escénicas, en la categoría de Teatro, representa un hito para la historia cultural dominicana, debido a que constituye el reconocimiento a una mujer que dedicó su existencia tanto a la creación artística como a la formación de quienes asumirían posteriormente la responsabilidad de mantener vivo el teatro nacional, sostuvieron los jurados firmantes del veredicto.
La crítica y el sector teatral tienen conciencia de que la trayectoria de Castillo tiene un componente excepcional: su trabajo no se limitó a representar personajes, sino que contribuyó a preparar a quienes interpretarían los personajes de las siguientes generaciones.
La dimensión artística de Lucía Castillo debe abordarse junto con su labor pedagógica. Durante más de siete décadas estuvo vinculada a las artes escénicas, en una trayectoria que la convirtió en una de las figuras de la vieja guardia teatral dominicana.
La enseñanza de la actuación y la declamación es una labor que muchas veces permanece fuera de los reflectores. Sin embargo, constituye uno de los pilares para la existencia de una industria teatral sólida. Sin maestros que transmitan técnicas, conocimientos y valores profesionales, no hay continuidad artística.
En 2022, el Senado de la República hizo un emotivo reconocimiento a su carrera y documentó sus más de 70 años de trabajo artístico y magisterial, su condición de actriz y maestra de declamación y su desempeño como directora de la Escuela Nacional de Arte Escénico, así como su condición de una de las primeras mujeres declaradas Gloria del Teatro Nacional.







