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Luis Almagro vetó al secretario de la CIDH por las más de 60 denuncias por abuso laboral que pesan en su contra

Hace bastante que la estamos pasando mal”, dijo a Infobae una empleada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) cuando se le consultó sobre el tiempo al frente de ese organismo de Paulo Abrao, el secretario ejecutivo que lo condujo los últimos cuatro años y creó una división interna inédita para la historia de la institución. Bajo total anonimato por temor a represalias, la mujer insistió: “Esto es un alivio”.

Con “alivio”, la víctima de abuso laboral se refirió a la decisión que se tomó en la semana de impedir que el cuestionado dirigente continúe en sus funciones. Este viernes, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, defendió su veto a Abrao, alegando que tiene “61 denuncias” y que la entidad que dirige no ha hecho nada por esclarecerlas.

Almagro ha bloqueado la renovación del mandato del denunciado dirigente brasileño, vigente hasta el 15 de agosto, a pesar de que la propia comisión había pactado en fallo dividido que continuara cuatro años más, hasta 2024, sin que se diera lugar a la investigación de las graves acusaciones en su contra. “La noticia sobre el veto a Abrao fue una reivindicación”, señaló otro ejecutivo que sobrevivió a las “mentiras” que intentaba imponer el antiguo jefe y que también optó por el off the record.

Amamos a la Comisión y Abrao no le va a hacer más daño”, comentó otra mujer con 20 años de antigüedad en el organismo quien aseguró haber padecido “el aislamiento” y la “humillación” constante por parte brasileño. A tal nivel que estuvo a punto de ser internada por cuestiones psiquiátricos. “Esta decisión implica una recuperación en la confianza a la OEA”, añadió la abogada con amplia experiencia en derechos humanos. Los mensajes entre los trabajadores que padecieron cuatro años “de pesadilla” se multiplican: “Una antigua compañera me llamó llorando diciéndome que la lucha finalmente había valido la pena”.

Almagro, que ya había argumentado su decisión días atrás de forma pública, ha explicado que no tiene “ningún interés” en elegir al secretario de la CIDH, pero pide que esta persona “tenga idoneidad personal, moral y profesional para el desempeño de sus funciones”, algo que, a su juicio, no se cumple en el caso de Abrao.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro (EFE)
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