Editorial

Mala mezcla al usar espacios

Una y otra vez la sociedad paga un precio en daños materiales y personales con familias situadas bajo constante amenaza de operaciones peligrosas que coinciden con sus vecindarios. El crecimiento urbanístico ha venido sin reglas de obligatoriedad para que los ámbitos urbanos se caractericen por la homogeneidad de sus desenvolvimientos. Desde los comienzos de este siglo, llamado de la prosperidad y el crecimiento económico, ciudades como Santo Domingo siguen vulneradas por la desarmonía de asentamientos. Algunas situaciones de hecho complican la erradicación de riesgos, lo que no quiere decir que las autoridades puedan escurrir el bulto absteniéndose de tomar medidas contra nuevas instalaciones contraproducentes.

Siempre será posible aplicar leyes contra el manejo inapropiado de sustancias que puedan generar siniestros. Los negocios deben preservar franjas circundantes a costa de sus propios espacios o asumiendo el costo de los desplazamientos de familias amparadas por derechos adquiridos. Imponer respeto a las normas industriales de seguridad contempladas en el Código de Trabajo para instalaciones fabriles o de almacenamiento y distribución de materiales riesgosos adquiriendo equipos especializados y montando barreras contra deflagraciones que puedan alcanzar vecindarios cuya repetición debe evitarse para bien propio y el de los vecinos.

Llevar la salud a todas partes

Es una realidad que no debe ocultarse: el ejercicio de la medicina, la general y la especializada, tiene lugares favoritos que son las ciudades más habitadas del país; las que por su demografía y la atención que suelen recibir del Gobierno y los inversionistas ofrecen mejores condiciones de vida a quienes allí se instalen y de oportunidades para un desempeño adicional privado de las profesiones por el mayor poder adquisitivo en esas poblaciones.

El Estado procura una homogeneidad territorial en la atención sanitaria con incentivos salariales al personal destinado a lugares distantes de las principales urbes; y bien se ve que con ello no impide la concentración de manos competentes agravada a veces por precariedades materiales en la red hospitalaria, enemigas directas de la permanencia que quiere alcanzarse.

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