Opinión

Mi país está infestado de *ratas*.


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Por: Marisela Gutiérrez

Ratas que no solo roen, sino que cuando muerden *envenenan la sociedad*.

Su sola respiración mantiene una pandemia moral que nadie parece querer detener, mucho menos curar.

Ratas que, aunque se vistan con trajes caros y perfumes importados, *siguen siendo el mismo excremento humano*.

Las disfrazan de autoridad, las maquillan con poder, les dan acceso a oficinas, alfombras rojas y medios. Pero no importa cuánto disimulen: *su esencia es la misma*.

Fueron sacadas de su ratonera y llevadas a salones, pero no por mérito, sino por compadreo, por conveniencia, por corrupción. Y ahora, creyéndose importantes, exigen que el pueblo les rinda pleitesía, como si su «posición» fuera suficiente para que otros se arrodillen y *pierdan la dignidad*.

No. Aunque se vistan de marca, aunque posen para fotos, aunque hablen bonito…

*siguen siendo la misma porquería*.

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