Opinión

Mis deseos para el nuevo año

Josefina Almánzar

Dentro de cuatro días el año terminará en nuestro calendario ordinario Nuevamente   las manecillas del reloj giraran para darle la bienvenida al nuevo tiempo. Voltearemos las hojas del calendario con la misión cumplida de esos días que nos regalaron y le daremos paso a nuevas hojas, a nuevas agendas que tendremos que ir llenando poco a poco.

A estas alturas ya pasamos nuestro balance del año que pronto termina. Evaluamos nuestras ganancias y pérdidas en todos los sentidos: humanas, espirituales y materiales.  Aprendimos las lecciones que la vida nos trajo en esos días que atrás quedan.

Entonces, es el momento de comenzar de nuevo, con nuevas energías, con nuevas actitudes.  Es el momento de hacer nuestras metas con propósitos positivos, productivos y sobre todo con Fe de que durante estos 365 días que tendremos por delante esas metas y planes estarán dirigidos y guiados en perfecto Orden Divino.

Mucho se ha dicho y pronosticado de los retos y desafíos que tendremos que enfrentar en este 2020, principalmente en el nivel electoral, nuestro país se enfrenta nuevamente a ese período de elecciones donde tendremos que tomar decisiones contundentes y trascendentales para nuestra nación. Ser más vigilantes que nunca para no vivir los traumas que sufrimos en el caos de proceso electoral que fue el 2016. El escenario político de nuestro país tiene muchas nubes oscuras en su horizonte, pero tenemos que cambiarla para que el sol vuelva a brillar y la democracia a sonreír. No podemos cegarnos a   estas realidades, nosotros y nosotras somos responsables de buscar herramientas para transmutar esas dificultades y convertirlas en retos cuyas consecuencias pueden ser positivas y productivas si hacemos lo posible porque así sea.

Es por ello, que mis deseos de nuevo año van primero dirigidos, a invitar a las energías positivas del planeta para que colaboren a crear una nueva conciencia crítica que nos ayuden a evolucionar como seres humanos.  A convertir las oscuridades de estos días en faros de luces.  Segundo, que la humanidad en sentido general y muy especialmente nuestro país aprenda a vivir bajo la ley de la solidaridad y la fraternidad. Que tengamos como ciudadanía empoderada la decisión de cambiar el estado de cosas en que vivimos y el sistema en que nos han convertido estos funcionarios corruptos y mediocres. Que podamos combatir la violencia, la indiferencia y la impunidad en que han hundido a nuestro país.

Por último, mis deseos para el nuevo año van para todo ser humano viviente en este planeta, para que nos demos una nueva oportunidad de mirarnos dentro.  Buscar en nuestro corazón y encontrar la verdad del Ser Divino que habita ahí dentro y conectarlo con La Divinidad.  Para que   todas y todos juntos, tomados de la mano y levantando los brazos podamos darle la bienvenida al nuevo año con fe, iluminación, perdón y sobre todo con amor en nuestros corazones.

Abracemos estos buenos deseos en las doce campanadas que darán inicio a un nuevo año.

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