Opinión

Mis hijos me dieron por muerto… (2 de 2)


Escuchando artículo…

0:00 / 0:00


Fausto García

“El hombre que oculta su pasado se niega a sí mismo”. (Fausto García) 

3.- Unos ladrones, cuando la guerra del Golfo Pérsico (1990-1991) donde hubo en el país escasez de gasolina, trataron de penetrar a mi casa, una segunda planta, y yo llegaba a las 2 y algo de la madrugada con unos galones de gasolina. Los delincuentes de esa noche eran al menos 6, uno de ellos ya forzaba una puerta de cristal y el protector para penetrar. Intentaban robar en 3 viviendas al mismo tiempo. Todos estos eventos los he contados con detalles en otros artículos. Los traigo a colación para darle la gloria y las gracias a mi Dios pues en uno cualquiera de ellos pude haber firmado con los carmelitas.

Pero bien, para no ponerlos más en ascua, les cuento que mi perdida se debió a que hicimos una reunión de familia, a instancia de ellos, mis hijos, y uno de los temas a tratar y considerar fue hacer el ejercicio en el momento, de darme por muerto, y, por tanto, estando muerto, cuál era el cuadro, la realidad de mi historia que ahí terminada en este mundo, y muy particularmente, cual era mi situación financiera o económica, vale decir, cual era mi patrimonio, incluido mi pasivo y mi activo.

Agradezco a Dios la capacidad mental que me ha dado, pues sé que son jueguitos pesados, a los cuales no todo el mundo, primero se le pueden presentar; y segundo, está en condiciones de someterse a ellos. Ellos, mis hijos, me conocen, y saben de mí, entre otras cosas, que soy un H.S.P (hombre sin problemas), y que, por tanto, estoy y vivo abierto a todos los temas, para mí no los hay sagrados, y más si tienen que ver conmigo mismo, no existen barreras. Sé que ese conocimiento que tienen de mí los llevó a sentarme en el banquillo de tal funeraria para los fines ya indicados.

Sé por igual, que muchos se sorprenderán y se harán sus propios juicios, sobre todo, orientados a que en realidad no debiera de hacerse tal ejercicio, pero yo les digo que es recomendable y que vale la pena hacerlo, tal vez no bajo esa lupa exactamente, pero sí que se trate el tema financiero en la familia y que además de la esposa-so, los hijos, o al menos el mayor de estos, y si no los hay, un pariente cercano, de mucha confianza, sepa o se entere de cuál es la realidad económica de usted (cabeza de familia) y la familia misma, pues como dicen nuestros viejos, somos hijos de la muerte y esta llega como padre a buscarnos en cualquier noche oscura o cualquier día de sol radiante.

Y como esto es así, una realidad de la cual nadie puede escapar ni asegurar nada, es bueno que los que quedan sepan como andan esos aspectos de la familia, pues a la hora de suceder tan inevitable y sorpresivo evento, la familia informada financieramente se evita muchos dolores de cabeza y muchas sorpresas.

A mis casi cuarenta años de ejercicio de la abogacía he tenido conocimiento y he manejado casos donde ha habido muchas sorpresas para la familia, que queda viva, en torno al patrimonio de su deudo. Sorpresas que van desde, una parte, no ser real la aparente holgura económica que se vivía, vale decir, que eran meras burbujas económicas y pantalleo, sustentados en varias deudas ocultas, que nunca el difunto informó debida y oportunamente a la familia; y de otra, que ciertos parientes cercanos como hermanos, cuñados y a veces terceros, como compadres o amigos de supuestamente mucha confianza, son quienes aparecen como los propietarios de la mayoría de los bienes del finado.

 

Lo que sucede cuando esto pasa sé que no tengo que contárselo, y lo que si les cuento o exhorto es que el tema financiero-económico sea un tema tratado y conocido en la familia con cierta frecuencia y que la pareja y al menos el hijo mayor o mayores si los hay, estén al tanto de todo.  Pues otras de las sorpresas que aparecen a veces, es que llegan unos supuestos acreedores reclamando supuestas deudas considerables del difunto, de las cuales la familia no tenía conocimiento. faustogarcia2003@yahoo.com

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba