Editoriales

Modelo del cambio

De la rendición de cuentas presentada por el presidente Abinader ante la Asamblea Nacional, fácilmente se puede des­prender que su gestión de gobierno se enmarca en un modelo económico basado en el fomento de la Empresa y la iniciativa privada dentro del “libre mercado” que es el régimen económico dominante a nivel mundial, pero adicionándole políticas públicas para proteger a los sectores más vulnerables.

De ahí se explica que sus grandes acciones estimulando la inversión privada, nacional e internacional, y dirigidas a la dinamización de la economía y a la generación de empleos, se estén materializando mediante un nuevo liderazgo presidencial con énfasis en la honestidad personal, la transparencia y el mejor uso de los recursos públicos, y más apegado al tipo de liderazgo racional-legal que definiera el sociólogo Alemán Max Weber, con el cual el país podría superar el modelo tradicional caudillista más apegado a la tradición de la “dominación personal”, generadora de tantas distorsiones en la admi­nistración del Estado, como lo ha sido la invete­rada corrupción administrativa.

El establecimiento de ese tipo de liderazgo racional-legal podría ser el gran cambio que pudiera dejar como legado el presidente Abinader, como base para que en el país la sociedad y el Estado den el salto a un esquema de administración pública, fundamentada en la Ley y en el respeto a los derechos humanos y en las formalidades y principios de la democracia contenidos en la Constitución de la república.

En el establecimiento de ese modelo económico y de ese nuevo esquema de liderazgo presidencial, ha jugado un rol estelar el Banco Central como responsable de cuidar la estabilidad macroeconómica y como centro legitimador del modelo económico y de la ideología que justifica los indicadores del crecimiento y dinámica de la economía.

En esta ocasión, cuando ciertos sectores partidarios cuestionan los resultados del modelo económico impulsado por el nuevo liderazgo político que domina y fija la política pública, el Banco Central presenta la evolución del creci­miento de la economía, indicando que dicho crecimiento se situó en enero del 2024 en el nivel de 4.6 %, siguiendo la tendencia positiva de los últimos cuatro meses del año 2023.

Esa información ofrecida por las autoridades monetarias, por lo regular refrendadas por las agencias internacionales, contradice la visión “calamitosa” que se empecinan en ofrecer los contradictores partidarios, chocando con el peso legitimador que, ejerce sobre la ideología económica reinante, el influyente Banco Central, así como el FMI, el Banco Mundial y la Cepal, entre otros.

Para los agentes económicos locales e internacionales, la información del crecimiento presentada por el Banco Central les sirve para fortalecer sus expectativas, dentro del actual clima favorable a la inversión y que se consolida con la evolución que traza la curva del crecimiento de la economía.

Queda pendiente aún que dicha dinámica económica pueda ajustarse a las exigencias del desarrollo humano sustentable, con una mayor justicia social y con una mejor protección del medio ambiente.

¡Qué siga al avance del “capitalismo con rostro humano”, pero con racionalidad y honestidad!

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