Económicas

Muelle de Manzanillo e impacto socioeconómico


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    El Puerto de Manzanillo, ubicado en la provincia noroestana de Montecristi, el cual posee el mejor calado de América Latina y el Caribe, se convertirá en la columna clave para el desarrollo socioeconómico, comercial e industrial de la región Norte del país.

    Con esos fines, el Gobierno Central destina una inversión millonaria, cuyos recursos se utilizarán en el remozamiento y modernización de las estructuras físicas del muelle de Manzanillo y los trabajos en esa dirección fueron iniciados el pasado fin de semana, durante una ceremonia oficial encabezada por el presidente Luis Abinader  Corona.

    Se trata de un proyecto ambicioso y se prevé su impacto en la economía, el comercio, generación de empleos, incremento de las exportaciones e importaciones, fomento del turismo, aumento de la producción agropecuaria y la mejoría de las condiciones de vida de miles de personas radicadas en las distintas localidades de la Línea Noroeste, Puerto Plata, Santiago y el Cibao Central.

    Para el jefe de Estado, quien está optimista con el plan y vislumbra un futuro promisorio en la franja geográfica cibaeña, el muelle de Manzanillo será una especie de “imán”, ya que atraerá a turistas e inversionistas y de esa manera afianzar la alianza público-privada en la consecución de la transformación de los pueblos de la región Norte, en especial de la Línea Noroeste.

    Este proceso se complementa con las construcciones de hoteles, parques eléctricos y un sistema vial moderno, por tanto, comienza a florecer una etapa de esplendor en el Noreste del país.

    Montecristi y las demás demarcaciones noroestanas tienen enormes potencialidades productivas e inmensas riquezas naturales, solo están a la espera de capitales para explorarlas y explotarlas, con el objetivo de aprovecharlas en aras de impulsar el crecimiento social y económico, el bienestar social y la prosperidad en todos los aspectos.

    La decisión del Gobierno Central y de empresarios visionarios, a través de la cual aúnan esfuerzos y voluntades, en procura del desarrollo integrado del Noreste, des­pierta una esperanza por un porvenir resplandeciente en la subregión, la cual ha sido marginada y abandonada a la suerte de la naturaleza y sus habitantes subsisten por “obra y gracia de Dios”.

    Corresponde al empresariado y a todos los sectores productivos, incorporarse a los programas puestos en marcha y juntos propiciar la evolución, porque ha llegado el momento para el despegue social, económico y humanista del “Noroeste donde siempre vibra, el corazón de la Patria”.

     

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